En el corazón de La Matanza, la educación pública vuelve a dar muestras de su potencial transformador. Estudiantes de séptimo año de la Escuela Técnica Jorge Newbery de Villa Luzuriaga se encuentran abocados a un ambicioso proyecto de restauración: devolver a la vida al Gloster Meteor, el primer avión a reacción que operó en la Segunda Guerra Mundial y que luego formó parte de la Fuerza Aérea Argentina, convirtiéndose en el pionero de la era del turborreactor en el país.
Este proyecto, denominado Gloster, incluye la fabricación y adaptación de soportes para nariz y cola, el ajuste de soporte para traslado de motor a banco de trabajo, reparación de la unidad de potencia auxiliar (GPU), desmontaje y puesta a punto del motor izquierdo, retracción del tren de aterrizaje y la esperada puesta en marcha con ambos motores funcionando.
Desde la institución educativa, parte del sistema público provincial, resaltaron el compromiso de los alumnos: “Los alumnos de 7mo 5ta han estado trabajando arduamente en este proyecto, y estamos orgullosos del resultado”.
El profesor a cargo, Nicolás Moreno, destacó que “estamos restaurando para terminarlo el año que viene el segundo motor Rolls-Royce Derwent 5 de la Segunda Guerra Mundial que lleva 50 años sin funcionar. Es uno de los primeros motores a turbina fabricados, conocido por haber operado series de Gloster Meteor”.
Una de las estudiantes explicó que esta experiencia les permite “aprender y adquirir experiencia práctica trabajando con aviones y motores aeronáuticos reales y desafiantes”, además de conservar una pieza histórica, al ser “el primer motor turborreactor de la Argentina”.
Los principales desafíos de la restauración radican en que, tras cinco décadas sin funcionar, muchos componentes están en malas condiciones o rotos. Para resolverlo, los alumnos realizan inspecciones visuales guiadas por manuales, desarman componentes y aplican mantenimiento constante. Conscientes de la magnitud del trabajo, expresaron que, pese a estas dificultades, han logrado avanzar gracias a un trabajo minucioso y constante.
La restauración del Gloster Meteor no es solo un ejercicio técnico: es la recuperación de una pieza clave del patrimonio industrial argentino. Esta aeronave, que en su momento representó la vanguardia tecnológica, hoy vuelve a cobrar vida gracias al esfuerzo de jóvenes que, desde las aulas públicas, apuestan al desarrollo de capacidades estratégicas para el país.
El proyecto Gloster se enmarca en una tradición de formación técnica que el Estado debe garantizar y fortalecer. La posibilidad de desarmar un motor Rolls-Royce Derwent 5, fabricar soportes y ponerlo en marcha después de 50 años no solo enseña mecánica: cultiva el ingenio, el trabajo en equipo y el arraigo al conocimiento aplicado. En palabras de una alumna, “aprender y adquirir experiencia práctica trabajando con aviones y motores aeronáuticos reales y desafiantes” es un camino que los prepara para los desafíos de la industria nacional.
