Miguel Saredi, exdiputado nacional y secretario de Planificación Operativa de La Matanza, afirmó que para enfrentar la inseguridad en el Área Metropolitana de Buenos Aires es fundamental coordinar todas las fuerzas de seguridad y aumentar la inversión en políticas de prevención social que ataquen las causas estructurales del delito.
En una entrevista en el programa Testigos por Radio Splendid con el periodista Ignacio González Prieto, Saredi analizó el incremento en la violencia delictiva y resaltó la importancia de un enfoque integral que combine prevención, cooperación institucional y acciones sociales. En ese marco, advirtió que la inseguridad actual está vinculada al avance del narcotráfico, el consumo problemático de drogas, el alcoholismo, la proliferación de armas y la falta de articulación entre distintos niveles del Estado.
"La coordinación entre las fuerzas federales, las fuerzas de la Ciudad y las fuerzas provinciales es un tema capital", sostuvo, y aclaró que su planteo busca construir políticas públicas conjuntas, no responder a una mirada partidaria. "No se trata de echar culpas, sino de entender que la seguridad requiere una acción coordinada y urgente", afirmó.
El papel de los municipios y el peso del ajuste
Saredi explicó que si bien la seguridad es una responsabilidad principalmente provincial y, en ciertos delitos, nacional, desde los años noventa los municipios comenzaron a asumir un rol más activo debido a reclamos de los vecinos. "Los ciudadanos empezaron a pedirles respuestas a sus intendentes, y los municipios comenzaron a destinar parte de sus presupuestos a políticas de seguridad", señaló, y recordó que muchas comunas invirtieron en cámaras de vigilancia, centros de monitoreo, patrullas municipales, tótems de seguridad, paradas seguras y guardias urbanas, asumiendo funciones que excedían sus competencias legales.
Sin embargo, el contexto de restricciones presupuestarias —que el propio funcionario remarcó al referirse a la pérdida de poder adquisitivo de fiscales y juzgados— complica esa tarea. "La crisis económica incide negativamente en instituciones clave para la seguridad y la administración de Justicia", alertó, y reclamó que sin una recomposición de los recursos se vuelve muy difícil sostener las políticas situacionales y ambientales que tantos distritos vienen impulsando.
Prevención social, no garantismo
El exlegislador marcó una distinción que considera crucial: "La prevención social del crimen busca evitar que las personas lleguen al delito. Trabaja sobre las causas estructurales de la violencia y eso no tiene nada que ver con el garantismo". Para Saredi, es esencial fortalecer la educación, el acceso al trabajo, la asistencia a niños y adolescentes, el acompañamiento a familias vulnerables y la presencia del Estado en los barrios. "Sin educación, sin oportunidades laborales, sin clubes, escuelas, capillas y programas destinados a los sectores más vulnerables, es muy difícil revertir la violencia", resaltó.
Justicia y adicciones: dos patas desfinanciadas
Consultado sobre el rol de la Justicia, Saredi manifestó que la efectividad policial disminuye sin un acompañamiento judicial adecuado. Reconoció el trabajo cotidiano de fiscales y funcionarios judiciales, aunque advirtió que ambos organismos enfrentan dificultades por la pérdida del poder adquisitivo y restricciones presupuestarias que afectan a la provincia de Buenos Aires.
En el mismo sentido, mencionó la insuficiencia de dispositivos especializados para personas con consumos problemáticos relacionados con conductas violentas o delitos graves. "Hay jóvenes que necesitan tratamientos intensivos y establecimientos adecuados. Hoy prácticamente no existen comunidades terapéuticas cerradas para atender esos casos", advirtió, y subrayó la necesidad de fortalecer servicios vinculados a salud mental, niñez, adolescencia, familia y asistencia social para prevenir la reincidencia.
Finalizó asegurando que la respuesta a la inseguridad debe involucrar al Poder Ejecutivo, Poder Judicial, fuerzas de seguridad y políticas sociales, ya que "si no abordamos las causas profundas de la violencia, será muy difícil revertir la situación".
