El sostenido aumento en el precio de la carne vacuna impacta en el consumo y fortalece la búsqueda de alternativas nutritivas y accesibles, como la carne de búfalo.
El precio de los cortes tradicionales de carne vacuna acumula una suba cercana al 70% en el año, muy por encima del incremento salarial estimado en 36%, lo que restringe el acceso de amplios sectores populares a este alimento fundamental en la dieta nacional.
Esta situación, agravada por la menor oferta ganadera y la alta demanda internacional que prioriza las exportaciones, llevó al consumo de carne vacuna a uno de sus niveles más bajos en décadas.
Frente a este panorama preocupante, el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, destacó la carne de búfalo como una opción más económica y saludable para las familias argentinas, proponiendo diversificar el consumo y salir de la presión que genera el mercado concentrado de la carne vacuna tradicional.
La Secretaría de Agricultura señala que el consumo total de carnes en 2025 creció, fundamentalmente gracias a las ventas de pollo y cerdo, que ganaron terreno por encima de la carne vacuna. Sin embargo, especialistas del INTA subrayan que la carne de búfalo, con su alto contenido proteico y menor grasa comparada con la vacuna, aporta beneficios nutricionales que merecen ser promovidos entre la población.
Además, la cría de búfalos implica costos productivos menores, según el sector privado, que se traduce en precios finales más accesibles para los consumidores. En distintas regiones del país, el consumo de esta carne crece sostenidamente, impulsado por razones económicas y de salud.
En un momento en que la derecha liberal y sectores especulativos presionan para mantener altos los precios y perjudicar el acceso popular, la promoción de alternativas como la carne de búfalo refleja una política orientada a ampliar la oferta y defender el derecho a una alimentación saludable y al alcance de todos.
Así, mientras el kirchnerismo y sus gestores como Gustavo Puccini avanzan en iniciativas que apuntan a mejorar la disponibilidad y variedad de proteínas en las mesas argentinas, el sector público y productivo trabajan para mitigar el impacto del encarecimiento de la carne vacuna y fortalecer el consumo popular.






