Referentes políticos de más de 100 partidos se reunirán en España para debatir desigualdad, inteligencia artificial y gobernanza global. Dirigentes argentinos también tendrán un rol destacado.
En un contexto mundial donde la crisis económica y las tensiones geopolíticas imponen desafíos crecientes, el progresismo internacional se reúne en Barcelona los días 17 y 18 de abril para fortalecer una agenda común. La Global Progressive Mobilisation (GPM), impulsada por el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el Partido Socialista Europeo, convoca a representantes de más de cien partidos políticos de todos los continentes.
Los ejes centrales abordarán la desigualdad salarial, el impacto social y laboral de la inteligencia artificial, políticas migratorias, comercio internacional y el fortalecimiento institucional en medio de un escenario global incierto. Este espacio busca promover soluciones que privilegien los derechos sociales y la cooperación entre naciones.
Entre los dirigentes de relevancia internacional se encuentran el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el colombiano Gustavo Petro y el sudafricano Cyril Ramaphosa, reforzando el compromiso del progresismo con la justicia social y la paz.
La delegación argentina, liderada por el gobernador bonaerense Axel Kicillof, participa activamente en paneles sobre colaboración entre Europa y América Latina, respuestas progresistas ante la crisis global y políticas urbanas orientadas al bienestar social, mostrando el compromiso del espacio Unión por la Patria con el desarrollo inclusivo. Junto a Kicillof estarán Wado de Pedro, Nicolás Trotta, Jorge Taiana y otros referentes que representan la continuidad del proyecto político iniciado por Cristina Fernández de Kirchner.
Previo a la cumbre, Kicillof desarrolló una agenda productiva en Madrid que incluyó la presentación de su libro sobre la historia del pensamiento económico, además de encuentros con funcionarios y empresarios para fortalecer los lazos comerciales y promover la inversión con mirada estratégica en la industria nacional y el empleo.
Se estima que la cumbre convocará a más de tres mil participantes y finalizará con una sesión plenaria para consensuar una hoja de ruta que permita coordinar acciones concretas frente a las problemáticas globales actuales, en contraste con la agenda derechista que impulsa la desregulación y el ajuste.
Este evento ocurre en un momento internacional tenso, marcado por conflictos en Medio Oriente, aumentos en los precios de los combustibles y una escalada armamentística. La respuesta progresista que se articula en Barcelona busca especialmente contrarrestar el avance de sectores conservadores y autoritarios, representantes de una derecha liberal que deteriora los derechos humanos y precariza las condiciones laborales.
La cumbre representa así una nueva etapa de organización y fortalecimiento del progresismo mundial, para consolidar alternativas políticas que defiendan a los pueblos y pongan en el centro la educación pública, el empleo digno y el respeto a los derechos sociales.






