En un claro mensaje al Gobierno nacional, el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA) resolvió este jueves un contundente plan de lucha que incluye un paro nacional docente para el 3 de agosto, en coincidencia con el regreso a las aulas tras el receso invernal en la provincia de Buenos Aires. La decisión, adoptada por un Congreso Extraordinario del gremio, se suma a una serie de movilizaciones que buscan frenar el ajuste en el sector y garantizar condiciones dignas para la enseñanza.
El gremio bonaerense aprobó una batería de medidas sindicales que incluye una jornada nacional de protesta de 48 horas, una Marcha Federal Educativa y un paro nacional que coincidirá con el reinicio de las clases tras el receso invernal en la provincia de Buenos Aires.
La medida de fuerza se enmarca en un reclamo cada vez más intenso por la recomposición salarial, la defensa de la educación pública y el rechazo a las políticas de desfinanciamiento impulsadas desde la Casa Rosada. Según detallaron desde el sindicato, el plan contempla también una Jornada Nacional de Lucha de 48 horas y la realización de una Marcha Federal Educativa, que recorrerá distintos puntos del país para visibilizar la emergencia que atraviesa el sistema de enseñanza.
Desde SUTEBA remarcaron que sus principales objetivos son reclamar mejoras salariales para los docentes, defender las condiciones laborales y manifestar el rechazo a las políticas que consideran afectan el financiamiento del sistema educativo. La entidad sindical hizo hincapié en que los recursos para educación no solo no se actualizan sino que retroceden frente a una inflación que licúa los ingresos de los trabajadores del sector.
En esa línea, el sindicato ratificó su oposición al proyecto de Ley de Libertad Educativa y a las reformas laboral y previsional que el Gobierno nacional pretende llevar adelante, iniciativas que, según alertaron, significan un ataque directo a la educación pública y a los derechos de los trabajadores. Además, anticiparon que buscarán coordinar acciones con otras organizaciones gremiales, centrales sindicales y movimientos sociales para fortalecer la protesta en todo el territorio.
La Marcha Federal Educativa, una de las acciones más emblemáticas del plan de lucha, se perfila como una gran movilización nacional para denunciar la crisis que azota a las escuelas. Según los gremios, la combinación de salarios deprimidos, falta de inversión en infraestructura, escasez de recursos didácticos y el cierre de programas de financiamiento específicos configura un escenario que pone en riesgo la continuidad pedagógica. El objetivo es llevar este reclamo a todos los rincones del país y ejercer presión para que el Estado nacional restituya los fondos recortados.
El paro nacional del 3 de agosto fue elegido de manera estratégica: ese día está previsto el reinicio de las clases en la provincia de Buenos Aires luego de las vacaciones de invierno. De concretarse, la huelga paralizará el normal desarrollo del segundo tramo del ciclo lectivo en las escuelas públicas bonaerenses, afectando a millones de estudiantes. Para los dirigentes de SUTEBA, la responsabilidad por una eventual interrupción del ciclo lectivo recae exclusivamente en la administración nacional, que no ha atendido los reclamos y mantiene una política de ajuste sobre el sistema educativo.
El conflicto se inscribe en una serie de reclamos que el gremio viene llevando adelante junto a la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA). A lo largo de los últimos meses, ambas organizaciones participaron en numerosas movilizaciones nacionales para exigir la restitución de programas de financiamiento, como los que históricamente garantizaban recursos para el incentivo docente y el mantenimiento escolar, y que fueron discontinuados por las actuales autoridades. La consigna es clara: sin inversión no hay educación de calidad.
El plan de lucha continuará en las próximas semanas con nuevas actividades y movilizaciones mientras se esperan respuestas concretas a las demandas, adelantaron desde el sindicato. A su vez, dejaron abierta la posibilidad de escalar las medidas si el Gobierno persiste en su política de ajuste, que consideran inadmisible en un contexto donde los índices de pobreza y desigualdad golpean con especial dureza a las infancias.
La decisión de SUTEBA se produce en un momento de creciente malestar social. Docentes de todo el país enfrentan una pérdida de poder adquisitivo que, en muchos casos, supera el 30% en lo que va del año, mientras las provincias ven limitadas sus posibilidades de compensar esa caída por la menor coparticipación federal y el freno a las transferencias nacionales. La comunidad educativa, en tanto, respalda mayoritariamente los reclamos: padres, estudiantes y organizaciones civiles vienen manifestándose por una escuela pública inclusiva y bien financiada.
En ese marco, el gremio bonaerense ratifica su histórico rol como defensor de los derechos de los trabajadores de la educación y como voz crítica frente a las políticas neoliberales que, interpretan, buscan desmantelar la educación como derecho universal. La jornada del 3 de agosto será, entonces, un termómetro del apoyo social a esa lucha y un mensaje directo a quienes, desde los despachos oficiales, pretenden vaciar de contenido la escuela pública.
