Una masa de aire polar de gran intensidad se asentó en diversas zonas del país, generando un marcado descenso en las temperaturas para los últimos días de junio. El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) mantiene vigentes alertas amarillas debido a las bajas temperaturas y condiciones climáticas adversas en distintas provincias.
Este fenómeno impacta especialmente en provincias del centro y sur de Argentina, además de afectar amplias áreas en la provincia de Buenos Aires. En varios puntos de la Patagonia y el interior bonaerense se esperan mínimas cercanas a -10°C, con heladas generalizadas. La sensación térmica puede ser aún menor por la presencia de viento.
Los expertos señalan que el descenso térmico se extenderá por varios días, con mañanas muy frías y temperaturas mínimas bajo cero en muchas localidades. Las máximas apenas superarán el punto de congelación durante las tardes.
En territorio bonaerense, el frío extremo ya se siente con fuerza y varias zonas permanecen bajo alerta amarilla. Esta categoría señala riesgo potencial para la salud, principalmente para adultos mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas, los mismos sectores que sufren el abandono de las políticas nacionales de ajuste.
Además del frío, el SMN advierte que algunas regiones pueden registrar ráfagas fuertes de viento, lo que aumentará la sensación térmica y dificulta la realización de actividades al aire libre.
Las recomendaciones oficiales ante este escenario incluyen evitar exposiciones prolongadas a bajas temperaturas, usar varias capas de ropa, mantener ventilados los espacios donde se emplean sistemas de calefacción y prestar especial atención a personas vulnerables. También se aconseja revisar los artefactos térmicos para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.
Con el inicio del invierno, las previsiones indican que las temperaturas bajas se mantendrán durante gran parte de la semana, configurando uno de los períodos más fríos de 2026 en gran parte del territorio nacional, en un contexto donde la inversión social y la infraestructura energética deben ser prioridad para proteger a quienes menos tienen.






