La histórica cadena de electrodomésticos Garbarino fue declarada en quiebra por la Justicia mientras que la cadena de supermercados ChangoMás avanza con un nuevo plan de despidos en distintas provincias. La caída del consumo golpea al sector minorista y pone en alerta al empleo.
El deterioro del consumo interno comienza a mostrar consecuencias cada vez más visibles en el comercio argentino. Mientras la icónica cadena de electrodomésticos Garbarino enfrenta su liquidación definitiva, la cadena de supermercados ChangoMás implementa un nuevo recorte de personal en diversas sucursales del país, en un contexto marcado por la caída sostenida de las ventas.
La crisis impacta especialmente en los grandes comercios, que tradicionalmente funcionan como un termómetro del poder adquisitivo. En los últimos meses, la reducción de compras en supermercados, autoservicios y tiendas especializadas se profundizó, obligando a las empresas a ajustar estructuras, cerrar locales y reducir el plantel laboral.
Despidos en ChangoMás
La cadena ChangoMás, controlada por el grupo Dorinka vinculado al empresario Francisco de Narváez, retomó en 2026 su plan de reducción de personal iniciado a principios del año. Según fuentes sindicales, este nuevo ajuste podría afectar a más de 300 trabajadores en todo el país.
Los despidos más recientes se registraron en sucursales de San Juan y La Pampa, donde la baja en las ventas fue señalada como uno de los principales motivos que impulsaron la decisión empresarial.
En San Juan, el Sindicato de Empleados de Comercio confirmó la desvinculación de 11 trabajadores distribuidos en tres locales de la cadena. Dirigentes gremiales advirtieron que muchos de los despedidos tenían menos de un año de antigüedad o estaban en período de prueba.
La situación también genera preocupación en otras localidades. En Santa Rosa, La Pampa, el proceso de ajuste comenzó con reducciones en el personal jerárquico. Allí, el sector supermercadista ya arrastraba recortes recientes en cadenas como Carrefour y La Anónima.
Desde el sector empresarial reconocen que la rentabilidad se volvió cada vez más compleja. Directivos de cadenas del rubro sostienen que el negocio enfrenta una combinación difícil: baja demanda, aumento de costos y competencia creciente.
La caída del consumo
El contexto económico explica gran parte del problema, ya que un informe de la consultora Scentia sobre tendencias de consumo masivo reveló que en enero de 2026 la demanda total fue un 11% inferior al nivel registrado en enero de 2023.
Además, en comparación con diciembre de 2025 se verificó una retracción cercana al 7%, confirmando que el consumo aún no logra recuperarse.
El relevamiento refleja fuertes caídas en casi todos los canales comerciales:
- Supermercados: -15,4%
- Autoservicios independientes: -12,5%
- Mayoristas: -14,6%
- Farmacias: -7,8%
- Comercio electrónico: -11%
Este panorama perjudica sobre todo a los comercios más pequeños, que poseen menor capacidad financiera para soportar períodos prolongados de ventas bajas.
El final de Garbarino
Por su parte, el caso de Garbarino simboliza uno de los derrumbes empresariales más significativos del retail argentino de los últimos años.
El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7 declaró la quiebra de la compañía tras confirmar que no existían condiciones para sostener el concurso preventivo iniciado en 2021. La empresa no consiguió acordar con sus acreedores ni atraer inversores capaces de rescatarla.
La resolución judicial ordenó la liquidación total de activos, lo que implica el cierre definitivo de la cadena.
En su mejor momento, Garbarino contaba con más de 200 sucursales y alrededor de 4.500 empleados en todo el país, pero la crisis financiera, los conflictos laborales y la caída del mercado de electrodomésticos redujeron su estructura a unos pocos locales en funcionamiento antes del fallo judicial.
Un sector en alerta
La quiebra de Garbarino y los despidos en ChangoMás reflejan una tendencia más amplia dentro del comercio minorista: la reducción de la actividad y la necesidad de profunda reestructuración.
En un escenario de ingresos debilitados y consumo retraído, empresas de todos los tamaños enfrentan el mismo desafío: sostener sus operaciones mientras aguardan una recuperación de la demanda que, hasta ahora, permanece incierta.






