El obispo de San Justo, Eduardo García, regresó a La Matanza tras su participación en el Foro Internacional de la Acción Católica realizado en Roma, donde mantuvo una reunión privada con el papa León XIV.
En diálogo con esta agencia, el obispo relató su paso por el Vaticano, que incluyó una visita a la tumba del papa Francisco, poco antes de cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento. "Sin ninguna duda fue un lugar de mucha emoción, de muchos recuerdos", confesó García.

El obispo destacó la sencillez de la tumba y la devoción de los peregrinos: "Este legado de Francisco de estos diez años no son en vano, sino que representan un legado importante para la Iglesia de Jesucristo".

Durante el encuentro con el papa León XIV, García le presentó un dossier detallando las iniciativas pastorales de la diócesis de San Justo, con especial énfasis en la Parroquia San José. El santo padre revisó "página por página" y se mostró "muy interesado" en las escuelas, los hogares de Cristo, la atención a jóvenes en recuperación de adicciones, a los abuelos y a personas con discapacidad.
El obispo remarcó la importancia del aliento del pontífice para continuar ese trabajo: "Es una persona que tiene en este momento el mundo en la cabeza, pero se mostró interesado en lo que estábamos haciendo".

Antes de concluir el encuentro, García le pidió al papa que, en caso de visitar Argentina, no se olvide de los "Hogares de Cristo", un modelo que calificó como "un motivo de credibilidad para nuestra gente".
En cuanto a la agenda local, el obispo planteó que la prioridad para la diócesis de San Justo es responder a la realidad concreta de La Matanza, con una iglesia que se adapte a las necesidades y búsquedas de sus barrios, evitando estereotipos.
Destacó la dimensión social del trabajo pastoral, centrado en jóvenes con adicciones, en personas con discapacidad y en proyectos educativos, y señaló que se reforzará la coordinación con entidades como el Hogar de Cristo para ampliar la presencia en la comunidad.
Finalmente, hizo un llamado a la esperanza y la perseverancia: "Estamos para compartir la vida de la gente y dentro de su vida ponerle una luz de esperanza para no bajar los brazos y seguir trabajando, construyendo, manteniendo sueños e ideales para un mundo un poco mejor". Con esta premisa, reafirmó que la cercanía con las comunidades será el eje de la acción eclesial durante 2026.






