A 50 años del último golpe de Estado cívico militar en la Argentina, la comunidad costera se congregó en el Paseo por la Memoria, ubicado en Costanera y 32, de Santa Teresita. Antes, desde calle 32 y 8, se realizó una movilización hacia el sitio de la memoria, donde tuvo lugar el acto protocolar para recordar a los 30.000 detenidos desaparecidos y reafirmar un fuerte compromiso de Memoria, Verdad y Justicia.
En el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que conmemora el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la jornada reunió a vecinos y vecinas, instituciones y organizaciones sociales, sindicales y políticas. El encuentro fue organizado por Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas de La Costa, con el acompañamiento de la Municipalidad de La Costa y la adhesión de diversas organizaciones sociales.
Con el mar como marco y en un contexto que revive una de las páginas más dolorosas de la historia argentina, el intendente Juan de Jesús afirmó: “Agradezco a todos y a todas, a los jóvenes presentes con sus banderas, estamos acá para recordar los 50 años de un hecho doloroso, traumático, sangriento, de los más tristes que ha tenido la historia argentina. Quiero que nos sumemos todos por una Argentina que fue signada con otro destino, pero que en 1976 los militares de ese momento irrumpieron el gobierno democrático de una manera sangrienta”.
De Jesús también denunció que los militares actuaron junto a “los grupos económicos que hoy siguen estando presentes, porque la historia se repite. Estos grupos corporativos, extranjeros, que defienden sus intereses y no los del pueblo, junto con la burguesía nacional de siempre”.
El jefe comunal continuó: “Vinieron a imponer un nuevo modelo económico subordinado a la patria financiera, nada distinto a lo que vivimos hoy”. Y agregó: “En vez de valorar el trabajo y desarrollo de la Argentina, con tanta tierra, riquezas, mar y la producción nacional que nos dan una nación grande, en cambio tenemos que ir a mendigar por el mundo. Pero no vamos a dejar de ocupar las calles porque el pueblo unido jamás será vencido”.
En su discurso, enfatizó que “hoy más que nunca tenemos que hacer retumbar el grito fuerte de Nunca Más”, incluyendo un “Nunca Más de destruir nuestra soberanía y entregar nuestras riquezas”. Recordó también la brutalidad del terrorismo de Estado que significó la desaparición de 30.000 argentinos y argentinas, el secuestro y apropiación de bebés y el robo de bienes en un plan sistemático desarrollado con apoyo civil.”
Recordó además a Roberto León Dios, médico que dio nombre al hospital local, y relató: “Cuando aparecieron los cuerpos en la playa, hizo autopsias que demostraron las heridas por caídas desde gran altura, la base para acreditar los Vuelos de la Muerte y el plan genocida”.
“Esto que ocurrió hace 50 años fue lisa y llanamente terrorismo de Estado, no fue una pelea entre bandos como quieren instalar algunos sectores — afirmó —. Fue para que los grupos económicos sigan haciendo sus negociados. Venimos a repudiar el golpe militar, repudiar sus intenciones y a decir que Memoria, Verdad y Justicia siempre debe ser nuestra bandera, y no puede ser cuestionada jamás”.
El mandatario destacó también que “hubo seis revoluciones militares en Argentina, pero ninguna con la crueldad y siniestralidad de esta, al servicio de poderes económicos que aún hoy se benefician a costa del pueblo”.
En un emotivo reconocimiento, valoró la lucha incansable de las Madres: “Por lo que hicieron esas Madres, que caminaron la Plaza de Mayo enfrentando insultos y represión, tenemos que valorar lo que hicieron y continúan haciendo. Gracias a su coraje, Argentina es hoy un referente internacional en Derechos Humanos, junto a las Abuelas, Hijos y todos quienes sostienen las banderas de Memoria, Verdad y Justicia”.
Previo al discurso, se leyó un documento conjunto y la adhesión de Ana María Careaga, torturada embarazada en un centro clandestino y exiliada en Suecia, quien dio testimonio sobre la represión sufrida.
También se recordó a Esther Balestrino de Careaga, madre de Ana María, una de las doce personas secuestradas en la iglesia de la Santa Cruz, torturada y arrojada al mar por su militancia en la lucha de Madres y Abuelas. Su cuerpo fue identificado en 2005, y el lugar declarado Sitio de la Memoria en General Lavalle.
Al finalizar, se realizó la tradicional entrega floral al mar con guardavidas llevando las flores hacia adentro del mar, en homenaje a quienes desaparecieron arrojados en estas playas. Luego hubo espectáculos musicales para honrar la memoria de los 30.000 detenidos desaparecidos de la última dictadura cívico militar argentina.