El secretario de Planificación Operativa de La Matanza, Miguel Saredi, volvió a poner sobre la mesa una deuda histórica: la desigualdad estructural entre la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. En una entrevista con Pedro Artaza, el funcionario recordó que la infraestructura porteña fue financiada durante décadas con los aportes de todos los argentinos cuando la ciudad funcionó como Capital Federal, y cuestionó que hoy se pretenda comparar realidades que no tienen el mismo origen.
Saredi repasó que en 1880 la Provincia de Buenos Aires cedió su ciudad a la Nación para que fuera la sede del Estado federal. Desde entonces, sostuvo, el asfalto, las cloacas, el subte, el Aeroparque, las embajadas, las escuelas y los hospitales nacionales se construyeron con recursos de todo el país.
“Un santiagueño, un rionegrino, un chubutense, un matancero”, ejemplificó el funcionario al referirse a los argentinos que, a través de los recursos nacionales, contribuyeron a levantar la infraestructura porteña. Para Saredi, ese aspecto histórico es clave para entender por qué no se puede comparar en igualdad de condiciones a la Ciudad con un municipio del conurbano: la Capital Federal tenía una función diferente, concentraba inversiones y servicios destinados al conjunto de la Nación.
De la federalización a la autonomía, la deuda sigue
El dirigente matancero también recordó que con la reforma constitucional de 1994, la Ciudad de Buenos Aires dejó de ser una municipalidad dependiente del Gobierno nacional y pasó a tener autonomía plena: autoridades propias, recursos propios y policía propia. A partir de ahí, planteó, se consolidó una situación que hoy genera fuertes diferencias entre los vecinos de la Ciudad y los del conurbano.
“Ya pagamos por eso”, fue el sentido de su planteo. Los argentinos contribuyeron históricamente a financiar la infraestructura porteña porque Buenos Aires era la Capital de todos. Por eso, consideró injusto que ahora se establezcan mecanismos que puedan generar una nueva discriminación hacia quienes viven en la Provincia de Buenos Aires.
Una desigualdad que se ve todos los días
El planteo de Saredi no se limitó a lo económico: habló de derechos y de dignidad. Para el secretario, la cercanía geográfica entre la Ciudad y el conurbano hace todavía más evidente el contraste. Mientras en CABA se disfruta de obras y servicios construidos con el esfuerzo de todos, los municipios del conurbano enfrentan carencias que son el resultado de décadas de abandono y de una distribución desigual de los recursos.
Su preocupación central es que los habitantes del conurbano no sean considerados ciudadanos de segunda categoría frente a quienes viven en la Ciudad de Buenos Aires. “La Ciudad de Buenos Aires fue construida como Capital Federal con el aporte de todos los argentinos”, remarcó, y esa condición histórica debe ser tenida en cuenta al analizar las desigualdades actuales.
Una discusión que excede a la Ciudad
Saredi planteó que esta discusión debe extenderse al conjunto de la Provincia de Buenos Aires y al resto del país. La relación entre la Ciudad, la Provincia y la Nación necesita mecanismos que reduzcan las brechas, no que las profundicen. Mientras el gobierno porteño presume de su autonomía, los bonaerenses siguen esperando respuestas para las necesidades cotidianas.
Con esta entrevista, el funcionario buscó instalar un debate que suele quedar afuera de la agenda mediática: la desigualdad territorial como resultado de una historia de concentración de recursos en la Capital Federal. Una historia que, como recordó Saredi, fue pagada por todos los argentinos. Ahora, el desafío es que esa historia no se repita en contra del conurbano.






