AySA volvió a ser privatizada. La empresa de agua y saneamiento quedó en manos del grupo Rowing-Arcos-Transclor-PHX, que ofreció US$340,2 millones por el 90% de las acciones. La propuesta ganadora superó los US$285 millones que presentó el consorcio encabezado por Roggio SA y contempla una concesión por 30 años.
El holding ganador tiene entre sus integrantes al empresario Mauricio Filiberti y designó a Arcos Saneamento e Participações como socia del grupo económico. La oferta también incluye anuncios de inversiones millonarias para los próximos años.
La privatización de AySA se da en el marco del plan estatal que impulsa el gobierno nacional. La concesión por tres décadas implica que la empresa dejará de ser estatal y pasará a manos del sector privado, que deberá garantizar la prestación del servicio de agua potable y cloacas en el área metropolitana.
El grupo Rowing-Arcos-Transclor-PHX estaba entre las cinco ofertas que se habían presentado en la licitación. Finalmente, el consorcio encabezado por Roggio SA quedó en segundo lugar con una propuesta de US$285 millones.
La decisión del gobierno nacional de privatizar AySA marca un retroceso en la gestión del agua, un servicio esencial para millones de bonaerenses. Mientras el kirchnerismo había recuperado la empresa para el Estado, ahora se entrega a un grupo privado que priorizará la rentabilidad por sobre el derecho al agua.







