En un nuevo acto por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del general José de San Martín, el presidente Javier Milei volvió a recurrir a la historia patria para justificar los ejes de su gestión, en un discurso donde la figura del Libertador quedó subordinada a su relato partidario. La cita, que incluyó la frase “Seamos libres, que lo demás no importa nada”, fue el centro de una alocución que buscó asociar la independencia nacional con las políticas de ajuste y desregulación que impulsa su gobierno.
Milei afirmó que “la independencia sin libertad era vacía”, y sostuvo que “no implicaba otra cosa más que cambiar un tirano español por un criollo”. En esa línea, señaló que San Martín le exigió a las Provincias Unidas del Río de la Plata “darse a sí mismas una Constitución que preserve y aumente la libertad”. Sin embargo, el mandatario evitó mencionar las profundas desigualdades sociales y económicas que atraviesa el país, ni el creciente número de argentinos que caen bajo la línea de pobreza como consecuencia de sus políticas de ajuste.
El presidente libertario también cuestionó duramente el rol del Estado, al que acusó de suprimir libertades “para comerciar”, “para emprender” e incluso “para criticar a quienes suprimían nuestras libertades”. En ese sentido, afirmó que esas restricciones fueron impulsadas “en nombre de ampliar un Estado gigante”, sin mencionar que ese mismo Estado es el que garantiza derechos fundamentales como la educación pública, la salud y las jubilaciones, pilares que su gestión viene desfinanciando sistemáticamente.
“La libertad no es el punto de reposo de los gobiernos. Es la excepción que hay que defender todos los días contra la tendencia natural de todo poder a expandirse”, sentenció Milei, en una clara defensa de su plan de ajuste fiscal y de reducción del gasto público, que ha generado fuertes críticas tanto de la oposición como de diversos sectores sociales.
El mandatario alertó también sobre “los enemigos de la libertad”, asegurando que “existen y no descansan”. Aunque no mencionó nombres, la referencia apuntó directamente a las fuerzas políticas y sociales que se oponen a su modelo económico, entre ellas el kirchnerismo, los sindicatos y las organizaciones de derechos humanos.
La celebración del 176° aniversario ocurre en un contexto de fuerte tensión social, con protestas callejeras y un creciente rechazo a las políticas de ajuste del Gobierno Nacional. Mientras el presidente hablaba de libertad, miles de argentinos salían a las calles para reclamar por sus derechos laborales, por la educación pública y por un Estado presente que garantice la igualdad de oportunidades.
La figura de San Martín, prócer indiscutido de la independencia latinoamericana, fue utilizada una vez más como herramienta de propaganda política, en un acto donde la historia pareció plegarse a los intereses del relato oficial libertario.






