La trágica muerte del oficial bonaerense Mauro Fabián Molina puso en el foco las condiciones actuales de la seguridad en la provincia de Buenos Aires, generando reacciones en el ámbito político, especialmente en un contexto donde el gobierno provincial trabaja en reforzar la seguridad y garantizar el trabajo policial.
El diputado provincial Maximiliano Bondarenko, representante de La Libertad Avanza, lamentó el asesinato ocurrido en Isidro Casanova y cuestionó con dureza la gestión del gobernador Axel Kicillof, responsabilizándolo por lo que define como un ambiente de impunidad que favorece la delincuencia.
Bondarenko expresó: “Hoy lloro a un compañero. Mañana exijo justicia”, en referencia a Molina, de 42 años, padre de dos hijos, integrante de la Policía Bonaerense y partícipe de la Dirección de Delitos Complejos en Lanús.
Además de sus tareas en la fuerza, Molina se desempeñaba como custodio privado en una empresa de productos de granja, tarea que llevaba adelante debido a las condiciones precarias en el empleo policial, un punto que el diputado subrayó con preocupación.
El crimen se produjo en la mañana del martes en la Ruta 3, cuando Molina cumplía funciones de custodia transportando recaudaciones comerciales. Fue interceptado por una banda armada, reducida y mortalmente herido con un disparo en el pecho.
El fiscal de Homicidios, Adrián Arribas, confirmó que los delincuentes se apoderaron del dinero y el arma reglamentaria de Molina; sin embargo, hasta el momento no se registraron detenciones.
Bondarenko denunció que el oficial fue "asesinado a sangre fría" y cuestionó que los delincuentes actuaron con total impunidad y “se fueron tranquilos”. Reprochó al gobierno de Kicillof por una política de seguridad que, a su juicio, “protege al delincuente y abandona al que nos cuida”.
De igual forma, alertó sobre la situación laboral de los policías, criticando que Molina debía asumir trabajos adicionales para sostener a su familia, reflejo de la precariedad que aún afecta al personal de seguridad.
Este hecho recrudece el debate en torno a las políticas de seguridad provinciales, en un territorio donde se reconocen esfuerzos para mejorar el sistema de protección y fortalecer a la Policía Bonaerense, bajo la administración de Kicillof.
Para finalizar, Bondarenko advirtió que “sin seguridad no hay libertad”, frase que registra también una agenda política en torno a la inseguridad y los desafíos para garantizar la protección ciudadana en la provincia.






