Liliana Galeano, integrante de H.I.J.O.S. La Matanza e hija de Héctor Galeano, desaparecido durante la dictadura, reflexionó sobre la memoria, cuestionó el Gobierno nacional y reclamó fortalecer la movilización social.

Por Giuliana Caivano
En el marco del 50° aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Liliana Galeano, referente de H.I.J.O.S. La Matanza e hija de uno de los trabajadores desaparecidos en Villa Constructora, reflejó un panorama complejo para la memoria, la verdad y la justicia en la actualidad.
“Nos toca este 24 en el marco de los 50 años del golpe cívico-militar, pero también en una coyuntura donde tenemos un gobierno que reivindica el genocidio de Estado”, afirmó Galeano, al tiempo que advirtió sobre una “gran campaña para desacreditar la lucha de nuestro pueblo” y los avances logrados en las últimas cinco décadas.
La militante recordó los hitos de las políticas públicas en materia de derechos humanos impulsadas desde el regreso de la democracia, especialmente desde los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner: “Desde que Néstor bajó los cuadros se empezaron a implementar políticas públicas, se aceleraron los juicios, se señalizaron centros clandestinos y esa historia llegó a las escuelas”.
Un desafío para la memoria colectiva
Ante el contexto de resistencia y retroceso que percibe en la actualidad, Galeano enfatizó la necesidad de reforzar la presencia popular en las manifestaciones y debates públicos: “Hay un desafío, una batalla que toca enfrentar como pueblo y que se debe dar con la palabra, la presencia y el cuerpo en la Plaza de Mayo”.
Subrayó que la movilización debe mantener firme la consigna de “30.000 detenidos desaparecidos” y la calificación de los crímenes como genocidio, convocando a que “las plazas del país el 24 de marzo se colmen del pueblo” como una expresión contundente de memoria y compromiso social.
Trabajo territorial en La Matanza
Desde el territorio de La Matanza, el trabajo de H.I.J.O.S. se extiende a las nuevas generaciones a través de visitas a escuelas, centros comunitarios, comedores y clubes, siempre con la premisa de exigir verdad y justicia para las víctimas de la dictadura: “La consigna es una sola: ‘¿dónde están?’”.
Galeano enfatizó que “a 50 años los genocidas tienen que decir qué hicieron con nuestros desaparecidos”, haciendo un llamado a romper el silencio impuesto por el Estado terrorista y sus complicidades.
Entre las actividades que mantienen viva la memoria, destacó el trabajo de las “bordadoras de la memoria”, que confeccionan piezas con los nombres de desaparecidos, y la restauración de murales históricos en espacios claves como San Justo, donde también se realiza una vigilia desde este punto hasta la antigua Brigada, un centro clandestino durante la dictadura.
Esta vigilia incluyó la exhibición por primera vez de una bandera con los rostros de más de 500 desaparecidos de La Matanza, en un acto emotivo de homenaje y reclamo.
En ese contexto, Galeano reiteró el pedido histórico de los organismos de derechos humanos para la desafectación de la Brigada de San Justo y su reconversión en un espacio de memoria para preservar la historia y educar a futuras generaciones.

Un mensaje personal y colectivo
Liliana Galeano compartió también su experiencia personal como hija de un trabajador telefónico desaparecido durante la última dictadura: “A los 16 años fue la última vez que vi a mi padre. Nunca más volví a verlo ni a escuchar su voz”.
Recordó que su vida fue truncada por el terrorismo de Estado y las complicidades civiles que aún permanecen sin abordar como sociedad, resaltando el legado de lucha y memoria que debe fortalecerse con las nuevas generaciones.
Finalmente, convocó a sumarse a las movilizaciones del 24 de marzo, con la convicción de que “el pueblo sea parte, que nos manifestemos en Plaza de Mayo y en todas las plazas del país”, para conmemorar la memoria de los 30.000 desaparecidos y reivindicar un país con más justicia social e igualdad.







