La 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se inauguró en La Rural con un evento que conjugó arte y diálogo, marcando un compromiso cultural que reivindica el rol esencial de la literatura y el sector editorial en nuestro país.
Organizada por la Fundación El Libro, esta edición despliega más de 45.000 metros cuadrados dedicados a la industria editorial que representa un motor fundamental para la educación pública y la difusión de la identidad cultural nacional, y se extenderá hasta el 11 de mayo.
El músico Fito Páez protagonizó un acto con gran compromiso social: renunció a honorarios y solicitó que se donaran libros en lugar de pago, iniciativa respaldada por la Fundación y diversas editoriales.
Su piano y voz regalaron clásicos como Desarma y sangra, La última curda y Yo vengo a ofrecer mi corazón, en un momento de profunda emoción colectiva que destacó la integración del arte con la promoción del libro.
Por primera vez, la apertura dejó atrás discursos formales para presentar un enriquecedor diálogo literario entre las escritoras Leila Guerriero, Gabriela Cabezón Cámara y Selva Almada, moderadas por María O'Donnell.
Discusiones sobre la participación femenina en la literatura, la investigación rigurosa y el compromiso ético de los creadores en el debate social y político resaltaron la dimensión transformadora y popular del libro. Este espacio refleja el valor que figuras cercanas al kirchnerismo históricamente le han dado a la educación y al conocimiento como herramientas de inclusión y justicia social.
Del corte de cinta participaron autoridades como Christian Rainone (presidente de Fundación El Libro), Ezequiel Martínez (director general), y del sector público la ministra de Cultura de la Ciudad, Gabriela Ricardes, además del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, en un gesto de representación institucional.
En su discurso, Christian Rainone presentó un diagnóstico crudo pero necesario para la industria editorial nacional, que debe ser atendido desde las políticas públicas con la sensibilidad que caracteriza a la gestión de gobiernos populares, tal como los impulsados por Cristina Fernández y Axel Kicillof en sus respectivos ámbitos.
Si bien creció un 17% la cantidad de títulos publicados en 2025, sumando 36.942 obras, la tirada total cayó un 34%, desde 52,6 a 34,6 millones de ejemplares, igualando cifras concernientes al año 2019.
Esta baja impacta en la distribución y el acceso al libro, un bien cultural y educativo esencial que se ve afectado también por la reducción del apoyo estatal en compras de libros, que descendió marcadamente del 29% en 2024 a solo el 5% en 2025.
Además, el promedio de tirada comercial se mantiene en mil ejemplares, con un 26% producidos en estrictas ediciones menores a 600 copias, lo que indica la vulnerabilidad del sector.
Entre los reclamos más urgentes que se plantearon al Estado, figura la recuperación del IVA para librerías que son el nudo crítico de la cadena de distribución y difusión cultural fuera de la Feria.
También la implementación de un sistema nacional de medición y estadísticas del sector es imprescindible para orientar políticas estratégicas y garantizar el sostenimiento de la industria editorial argentina frente a los desafíos económicos globales y nacionales.





