La administración de Javier Milei debió postergar la discusión del proyecto que buscaba reformar el régimen de subsidios al gas en la Zona Fría, al no conseguir los votos necesarios en el Senado. La iniciativa, que había despertado un fuerte rechazo social, quedó fuera del temario de la sesión del 16 de julio y podría volver a tratarse después del receso invernal, aunque sin fecha confirmada.
El proyecto oficialista apuntaba a mantener el beneficio para los hogares con ingresos inferiores a tres Canastas Básicas Totales, pero modificando la forma de cálculo: el descuento del 30% o 50% sobre el total de la factura se reemplazaría por un subsidio aplicado únicamente al precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), excluyendo así los costos de distribución y transporte. Para los usuarios, esa modificación equivalía a una reducción concreta del beneficio.
De acuerdo con las propias estimaciones del Gobierno, la reforma afectaría a más de 3,3 millones de hogares en todo el país. En la provincia de Buenos Aires, gobernada por Axel Kicillof, el impacto sería especialmente significativo: 1,24 millones de usuarios residenciales de 94 municipios verían recortados sus subsidios. En regiones como la Patagonia, los incrementos en las boletas podrían alcanzar hasta el 25%, según los datos oficiales.
La falta de apoyo en la Cámara alta obligó al oficialismo a dejar el proyecto en suspenso. Fuentes legislativas indicaron que las negociaciones con los bloques cercanos a gobernadores del Norte Grande no lograron destrabar la situación, y la Casa Rosada optó por priorizar otros temas de su agenda legislativa tras el receso invernal. De esta manera, la reforma de la Zona Fría queda sin fecha de tratamiento, mientras los usuarios de las regiones más frías del país mantienen la expectativa.






