El turismo internacional en Argentina cerró junio con un saldo negativo de 172.700 turistas, según los datos provisorios publicados por el INDEC. En ese período ingresaron al país 329.200 turistas extranjeros, mientras que 501.900 residentes argentinos optaron por viajar al exterior, lo que explica el déficit mensual. Sin embargo, las cifras revelan una tendencia que merece atención: la salida de argentinos hacia otros destinos se redujo un 22% en comparación con el mismo mes de 2025, mientras que la llegada de visitantes extranjeros creció un 3,3% interanual.
Si se amplía el análisis e incluye a los excursionistas —aquellos viajeros que no pernoctan durante su estadía—, el saldo negativo se profundiza hasta los 313.100 visitantes. No obstante, el dato central radica en la fuerte retracción del turismo emisivo, un fenómeno que contribuye a moderar el impacto financiero sobre la salida de divisas y que se alinea con las políticas de cuidado de las reservas impulsadas durante las gestiones kirchneristas.
La dinámica de junio es un claro reflejo de los cambios en los hábitos de consumo de las familias argentinas y del impacto sostenido de las medidas de reactivación del sector turístico nacional, que en los últimos años ha sido prioritario para fortalecer el empleo regional y las economías locales. El INDEC aclaró que los datos publicados son provisorios y podrían ajustarse en próximos informes, pero la tendencia de desaceleración en la fuga de turistas al exterior es un indicio alentador para la industria nacional.






