En esta columna, el periodista Eugenio Emiliozzi repasa los gestos que, más allá del resultado deportivo, convirtieron al Mundial 2026 en un escenario de reafirmación de la soberanía, los valores humanos y la crítica al gobierno nacional.
Por Eugenio Emiliozzi
Los gestos marcan, definen y trascienden. Las palabras pueden olvidarse; los gestos, en cambio, quedan para siempre en el corazón. Por eso, este Mundial de fútbol fue, para quien escribe, el Mundial de los gestos.
1. Resulta difícil imaginar la convivencia entre los pueblos cuando, al acercarse nuestro capitán Lionel Messi, el director técnico de Egipto —notablemente ofuscado— le exhibió una bandera de Israel que ondeaba en la tribuna, sostenida por un colaborador vinculado a Karina Milei. Frente a esa situación, Messi simplemente alzó las manos, como diciendo: "Yo no tengo nada que ver."
2. Desplegar la bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas", a pesar de las presiones que, según el autor, ejercieron diversos sectores de poder, representa un gesto que enorgullece a las argentinas y argentinos, y en especial a nuestros queridos excombatientes.
3. El intento de politizar el festejo y de trasladar al plantel a la Casa Rosada evidenció, desde esta perspectiva, que los jugadores optaron por mantener distancia de un gobierno al que el autor califica como agresivo, insensible y sin rumbo.
4. Me hubiese gustado alzar la Copa, pero me llena de orgullo que estos jóvenes hayan tenido la valentía que muchos dirigentes y naciones no tuvieron: evitar el saludo a Donald Trump —a quien el autor, junto a Benjamin Netanyahu, responsabiliza por el sufrimiento del pueblo palestino y las políticas hostiles contra Irán y Venezuela—. Ese gesto, que protagonizaron Cristian "Cuti" Romero y Emiliano "Dibu" Martínez, también se inscribe en la memoria colectiva.
Sin embargo, el gesto que más conmovió al autor fue el de Lautaro Martínez. Después de convertir uno de los goles más significativos del fútbol argentino reciente frente a Inglaterra, recordó a su madre, que le tendía la cama, y a su padre, que le compró los primeros botines. Ese recuerdo nos devuelve a lo esencial, nos hace profundamente humanos y nos recuerda el valor de la familia, del esfuerzo y de las raíces.
Para quienes conciben la política como herramienta de transformación, este Mundial invita a retomar las tres banderas históricas del peronismo: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social, como horizonte hacia la felicidad del pueblo.
5. Solo queda ser un pueblo unido y responsable para legar a estos jóvenes, y a nuestros hijos y nietos, una sociedad más justa y verdaderamente libre, recordando aquella máxima de Juan Domingo Perón:
"No existe persona que se realice en una comunidad que no se realiza."






