La reforma electoral que impulsa el gobierno de Javier Milei quedó estancada en el Senado ante la imposibilidad de alcanzar los 37 votos requeridos. El principal escollo es la inclusión de las listas colectoras, un mecanismo que había sido regulado por ley durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner y que ahora la Unión Cívica Radical (UCR) se resiste a incorporar en la Boleta Única de Papel.
El bloque oficialista de La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores, por lo que necesita sumar el respaldo de otros 16 legisladores. En ese contexto, los 10 radicales tienen un peso decisivo, pero su bancada está fragmentada, lo que complica cualquier negociación.
Las listas colectoras permiten que distintas agrupaciones compitan en las categorías provinciales o municipales pero se adhieran a una misma candidatura nacional. Fueron reguladas en 2011 bajo la presidencia de Cristina Kirchner, prohibidas en 2019 por el gobierno de Mauricio Macri y ahora vuelven a la discusión pública con la iniciativa que promueve Milei.
Dentro de la UCR, los gobernadores Alfredo Cornejo (Mendoza) y Leandro Zdero (Chaco) se mostraron dispuestos a evaluar la propuesta; en cambio, el senador bonaerense Maximiliano Abad, junto a Daniel Kroneberger, Flavio Fama y Carolina Losada, insisten en mantener las PASO tal como funcionan hoy.
Estas diferencias internas mantienen congelado el proyecto desde abril en la comisión de Asuntos Constitucionales. Para destrabarlo, el Poder Ejecutivo deberá ampliar su base de apoyos y resolver las discrepancias, porque la reforma no solo modifica las primarias, sino que también reinstala el debate sobre las reglas electorales tras la adopción de la Boleta Única de Papel.






