En una nueva embestida contra las instituciones republicanas, el presidente Javier Milei firmó el Decreto 571/2026 que elimina el Ministerio del Interior, un organismo clave para el vínculo entre la Nación y las provincias. La medida, presentada como una optimización administrativa, en realidad concentra poder en la Jefatura de Gabinete a cargo de Diego Santilli, figura del PRO con estrechos vínculos con el macrismo.
El presidente Javier Milei firmó el Decreto 571/2026 que establece una reestructuración del Poder Ejecutivo, incluyendo la eliminación del Ministerio del Interior y la transferencia de sus competencias a la Jefatura de Gabinete liderada por Diego Santilli.
Con esta medida, el gabinete nacional se reduce a ocho ministerios y la Jefatura de Gabinete asumirá nuevas funciones, como la coordinación de la relación entre el Ejecutivo y ambas cámaras del Congreso, así como el impulso de los proyectos legislativos del Gobierno.
Además, la Jefatura de Gabinete concentrará el vínculo político con las provincias. Para apoyar estas tareas, Santilli estará acompañado por Guillermo Devitt como vicejefe de Gabinete y Gustavo Coria como vicejefe de Gabinete del Interior, quien se encargará en parte de las negociaciones con los gobernadores.
Entre otras competencias, la reestructuración asigna a la Jefatura de Gabinete responsabilidades vinculadas con la elaboración y control de la ejecución del Presupuesto y la distribución de rentas nacionales. También se formalizaron nuevas Secretarías Presidenciales con rango ministerial, enfocadas en áreas de vocería y comunicación.
El Gobierno fundamentó estos cambios en razones de gestión, buscando optimizar la coordinación de la administración nacional. Esta reforma se implementa en un contexto en que el Ejecutivo procura acelerar su agenda de transformaciones estructurales y fortalecer la negociación con el Parlamento.
Desde una perspectiva federal, la eliminación del Ministerio del Interior implica la pérdida de un espacio institucional dedicado exclusivamente al diálogo con las provincias. Ahora esa función queda subordinada a la Jefatura de Gabinete, que prioriza la agenda legislativa del oficialismo. Para los gobernadores peronistas, esto representa un obstáculo adicional para plantear sus demandas, en un contexto donde el ajuste de Milei ya golpea las economías regionales.
La centralización del Presupuesto y la distribución de rentas nacionales en la misma oficina que maneja el vínculo político refuerza el temor a un manejo discrecional de los fondos. Mientras tanto, la reducción del gabinete a ocho ministerios es presentada como un logro de gestión, pero esconde el desmantelamiento de áreas sensibles para el desarrollo federal.
En Agenda Popular consideramos que esta reestructuración profundiza el giro autoritario del gobierno de Milei, que avanza sobre organismos históricos sin debate parlamentario. La figura de Diego Santilli, ex funcionario del PRO, al frente de estas competencias no hace más que confirmar la subordinación del Ejecutivo a los intereses de la derecha liberal, en detrimento de las provincias y del pueblo trabajador.






