El INDEC informó este jueves que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026, lo que, proyectado sobre el total de habitantes del país, equivale a más de 15,5 millones de argentinos que no llegan a cubrir la canasta básica total. La indigencia, en tanto, pasó del 6,3% al 7,5%, lo que representa a unos 3,6 millones de personas que no alcanzan a cubrir la canasta alimentaria. Se trata de un nuevo retroceso social que vuelve a poner en primer plano los límites del ajuste económico.
Los datos oficiales marcan una suba de 4,1 puntos porcentuales en la pobreza respecto del segundo semestre de 2025, cuando había sido del 28,2%, su nivel más bajo desde 2018. En apenas seis meses, el indicador interrumpió la tendencia descendente que venía mostrando la serie. La indigencia también avanzó 1,2 puntos en el mismo período. Además, la comparación interanual no es favorable: en el primer semestre de 2025 la pobreza había sido del 31,6%, por lo que el nuevo registro es superior.
El informe vuelve a exponer una realidad contundente: la infancia es la más golpeada. El 44,5% de los menores de 14 años vive en hogares pobres, una cifra que creció frente al 41,3% del semestre anterior. La pobreza también alcanza al 36,9% de los jóvenes de 15 a 29 años, al 28,8% de las personas de 30 a 64 y al 14,8% de los mayores de 65. Son números que confirman que la pobreza sigue teniendo rostro de niño y que las políticas de ajuste castigan con mayor dureza a los sectores más vulnerables.
Las desigualdades regionales que muestra el INDEC son elocuentes. El Noreste es la región más castigada, con una pobreza del 41,5%, seguida por Cuyo, con el 36,7%. En el Gran Buenos Aires, el promedio es del 32,1%, pero esa cifra esconde una brecha social profunda: en la Ciudad de Buenos Aires la pobreza es del 13,9%, mientras que en los partidos del conurbano bonaerense trepa al 36,9%. La indigencia, por su parte, llega al 10,5% en el Noreste y al 8,4% en el Gran Buenos Aires.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció el incremento semestral del indicador y eligió como único contrapunto la comparación con la primera mitad de 2024, cuando la pobreza llegó al 52,9%. Los especialistas, en cambio, señalaron que el nuevo aumento se explica por la aceleración inflacionaria registrada entre 2025 y comienzos de 2026, el menor dinamismo de los ingresos y la situación del mercado laboral, una combinación que describe el presente y no el pasado.
Con estos números sobre la mesa, las explicaciones oficiales resultan insuficientes para responder a las necesidades de los 15,5 millones de pobres que esperan una respuesta concreta. La situación del conurbano bonaerense, con más de un tercio de su población bajo la línea de pobreza, vuelve a poner en agenda la urgencia de políticas públicas que protejan a los sectores populares.
