La ciudad de La Plata mantiene restricciones para la venta de GNC: sólo once estaciones de servicio permanecen habilitadas y los cupos diarios se agotan en menos de una hora. La medida, que se extiende desde hace semanas, complica el día a día de miles de vecinos que dependen del gas para moverse o trabajar.
Las limitaciones comenzaron tras un incremento de la demanda residencial de gas, impulsado por las bajas temperaturas. La distribuidora Camuzzi aplicó un esquema de emergencia para priorizar el abastecimiento de hogares, hospitales y otros servicios esenciales. Desde el sector aseguran que la decisión busca garantizar el suministro en los momentos de mayor consumo, aunque reconocen que la situación genera demoras y malestar entre los usuarios.
La estación ubicada en avenida 32 entre 5 y 6 dispone de 4.000 metros cúbicos diarios, mientras que las restantes operan con cupos de entre 1.000 y 2.000 metros cúbicos. Hasta ahora, la distribuidora no informó cuándo podrá normalizarse por completo el suministro. En las puertas de las estaciones habilitadas, las filas de autos se extienden por varias cuadras y los conductores deben esperar hasta dos horas para cargar combustible.
La situación afecta especialmente a taxistas, remiseros, repartidores y conductores de aplicaciones, que deben recurrir a la nafta como alternativa, lo que incrementa considerablemente el costo diario de quienes dependen del vehículo para trabajar. Según estiman los propios trabajadores, pasar a nafta implica un gasto promedio de entre 30 y 40% mayor por jornada, un golpe directo a la economía familiar en un contexto de inflación.
Desde el municipio local siguen de cerca la evolución del suministro y mantienen reuniones periódicas con Camuzzi para reclamar una salida rápida al conflicto. Por el momento, no se anunciaron medidas alternativas como la ampliación de horarios o la habilitación de nuevas estaciones.
La escasez de GNC no es un hecho aislado: responde a un problema estructural del sistema energético nacional, agravado por la falta de inversión en infraestructura durante años. Mientras tanto, los sectores más vulnerables son los que más sufren las consecuencias de una política que prioriza la rentabilidad sobre las necesidades de la gente.
En diálogo con este diario, varios taxistas expresaron su preocupación por el futuro inmediato. “No alcanza con priorizar a los hogares, también tenemos que laburar. Si no conseguimos GNC, perdemos plata todos los días”, señaló uno de los trabajadores que esperaba en la fila de la estación de avenida 32.
La respuesta de las autoridades provinciales aún no llegó, pero desde el entorno del gobernador Axel Kicillof anticipan que se está trabajando en soluciones de fondo para evitar que estas situaciones se repitan. Mientras tanto, la espera continúa y el malestar crece entre los usuarios.






