Un nuevo relevamiento sobre la educación argentina muestra una luz de esperanza: el Índice de Resultados Escolares (IRE) volvió a ubicarse en el 50%, recuperando 5 puntos porcentuales respecto de la medición posterior a la pandemia, cuando había caído al 45%. La mejora, que se registró en todas las provincias, confirma que el sistema educativo está de pie y avanzando, aunque todavía quedan deudas pendientes en materia de aprendizajes.
El estudio, elaborado por Argentinos por la Educación, analizó la cohorte que inició primer grado en 2020 y encontró una gran noticia: el 94% de los estudiantes logró llegar a sexto grado en el tiempo previsto, sin repetir ni abandonar. Ese dato de permanencia escolar, que creció del 88% al 94% en una década, refleja el esfuerzo por sostener a los chicos dentro del sistema, un logro que no es menor en un contexto de dificultades económicas y sociales.
Sin embargo, el informe también marca un desafío que el diario de la Patria no puede ignorar: entre quienes completaron la trayectoria, apenas el 54% alcanzó un desempeño satisfactorio o avanzado en las evaluaciones de aprendizaje. La brecha es aún más marcada en Matemática, donde solo el 58% logró los saberes mínimos, frente al 79% en Lengua. Es decir, 4 de cada 10 pibes terminan la primaria sin dominar los conocimientos matemáticos esperados.
Más allá de las deudas, el IRE muestra una tendencia positiva. Las provincias que más avanzaron fueron San Juan, Catamarca y La Rioja, con mejoras de 10 puntos porcentuales, y en 12 jurisdicciones el indicador alcanzó su nivel más alto desde que se realiza la serie. Esto demuestra que, cuando hay políticas educativas presentes, los resultados aparecen.
La estabilidad en el 50% respecto de la cohorte 2016-2021 y la mejora frente al 46% de hace una década indican que el camino es lento pero firme. La permanencia escolar ya es casi universal, y ahora el desafío es que esa presencia se traduzca en saberes sólidos. Para eso, el Estado debe seguir invirtiendo en las escuelas, en la formación docente y en programas de acompañamiento, porque la educación pública es la herramienta más poderosa para la igualdad.






