Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), inició este lunes una visita oficial a la Argentina que estará marcada por reuniones de alto nivel con las principales autoridades del Gobierno nacional. Su primera actividad fue un encuentro en el Palacio de Hacienda con el ministro de Economía, Luis Caputo, tras lo cual se espera una conferencia de prensa conjunta y, más tarde, una reunión con el presidente Javier Milei.
Se trata de la primera visita al país de la titular del organismo desde que asumió su cargo. La agenda oficial, que también incluye encuentros con empresarios y una recorrida por el yacimiento de Vaca Muerta, se produce en un contexto de monitoreo estricto del programa económico firmado con la administración de Milei, cuyas políticas de fuerte ajuste fiscal y recesión generan creciente preocupación en sectores productivos y sociales.
Si bien el FMI reconoció ciertos progresos en materia de reducción de la inflación y una incipiente recuperación de la actividad —ambos indicadores que se desplomaron tras las medidas iniciales del Gobierno—, la lupa del organismo sigue puesta en el equilibrio de las cuentas públicas y en el nivel de reservas internacionales. El ajuste implementado impactó de lleno en la industria nacional y en los índices de empleo, con miles de trabajadores afectados por la paralización de la obra pública y la caída del consumo.
Antes de comenzar formalmente sus actividades, Georgieva publicó un mensaje en redes sociales donde destacó el potencial argentino en innovación y energía, y subrayó la importancia de "conocer de cerca las oportunidades y desafíos" que enfrenta el país. La visita de la funcionaria también será clave para medir el clima político de un Gobierno que, mientras negocia con el Fondo, avanza con reformas que profundizan el desguace del Estado y la pérdida de derechos humanos esenciales, como el acceso a una educación pública de calidad y a programas sociales que habían sido pilares durante gestiones anteriores.
La recorrida por Vaca Muerta, la formación geológica que despierta el interés de las grandes corporaciones energéticas internacionales, se produce en el marco de un plan de explotación que, según distintas organizaciones sociales, avanza sin los debidos controles ambientales y sin garantizar que las ganancias extraordinarias se traduzcan en una mejora real para las provincias y las comunidades de la región.






