La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, recorrió este jueves el yacimiento Loma Campana, en Vaca Muerta, en una visita institucional que no trajo anuncios de nuevos desembolsos ni modificaciones al acuerdo vigente con la Argentina. Fue la primera vez que la máxima autoridad del organismo pisa esa formación no convencional, y lo hizo acompañada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente de YPF, Horacio Marín.
La comitiva sobrevoló las tareas de perforación y mantuvo reuniones con empresas de servicios que operan en el lugar. El Gobierno buscó exhibir el potencial energético del país como garantía de futuros ingresos de divisas, pero la respuesta del FMI fue clara: la visita tuvo un carácter meramente protocolar y no se comprometieron fondos frescos.
La puesta en escena oficial intentó mostrar a Vaca Muerta como un activo estratégico para hacer frente a los vencimientos de deuda que se concentran a partir de 2027, en un contexto de fuerte recesión y ajuste. Sin embargo, la ausencia de anuncios concretos dejó en evidencia que el respaldo financiero sigue condicionado a la evolución de las cuentas públicas y la estabilidad macroeconómica.
Desde el Palacio de Hacienda destacaron que la recorrida forma parte de la estrategia para posicionar al sector energético como motor de la recuperación. Pero la realidad es que la dependencia del aval del FMI sigue intacta y el país no logró arrancar un gesto de mayor flexibilidad por parte del organismo.
El desarrollo de Vaca Muerta, que el kirchnerismo impulsó a través de la nacionalización de YPF en 2012, es hoy la principal carta del Gobierno para generar dólares genuinos. Sin embargo, la visita de Georgieva no incluyó referencias a la situación social ni al impacto de las políticas de ajuste sobre los sectores más vulnerables, en un país donde la pobreza alcanza niveles récord.
La recorrida se da en medio de una renegociación permanente del programa de facilidades extendidas y de la necesidad de cumplir con los compromisos externos sin que se vislumbre un alivio inmediato. La apuesta por la energía choca con la realidad de un esquema de pagos que sigue generando incertidumbre.
Para el Gobierno, la presencia de Georgieva en Vaca Muerta fue una señal de respaldo implícito, pero la falta de anuncios concretos reavivó las dudas sobre el rumbo económico y la capacidad de pago en los próximos años. La visita se produce en un momento en que la administración de Milei busca renegociar el programa y obtener nuevos desembolsos que alivien las tensiones cambiarias, aunque la comitiva del FMI se limitó a observar sin comprometer recursos, lo que deja en claro que la auditoría del organismo continuará siendo rigurosa.






