Las plataformas fintech ya concentran casi el 40% del crédito familiar y son utilizadas por más de ocho millones de personas que tienen préstamos vigentes. El crecimiento de estas herramientas amplió el acceso al financiamiento formal, aunque también estuvo acompañado por un aumento de la morosidad.
El dato surge de un informe del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, que relevó la evolución de los créditos otorgados a través de plataformas digitales durante los últimos dos años. De acuerdo con el estudio, los usuarios de préstamos fintech pasaron de 3,7 millones a más de ocho millones.
El crecimiento de las plataformas se produjo en paralelo con una expansión del financiamiento formal en el conjunto de la población. En el mismo período, la cantidad total de personas con algún tipo de financiamiento formal aumentó de 16 millones a más de 21 millones.
Las fintech ocupan así un lugar cada vez más relevante dentro del sistema de crédito familiar. Su funcionamiento digital permite que los préstamos lleguen a sectores que, en muchos casos, no cuentan con un recorrido previo dentro de las entidades bancarias.
Según el informe, las plataformas atienden principalmente a trabajadores informales, monotributistas y personas que no cuentan con antecedentes bancarios. Se trata de grupos que encuentran en estas herramientas una vía de acceso al financiamiento, con préstamos que por lo general son de menor monto.
Para evaluar la capacidad de pago de sus clientes, las empresas utilizan métodos alternativos. Esa modalidad les permite analizar solicitudes de personas que no disponen de antecedentes bancarios, aunque el crecimiento del sector también expone el desafío de sostener el cumplimiento de los pagos.
Alrededor del 30% de la cartera fintech presenta algún tipo de irregularidad. A su vez, los atrasos de entre 30 y 360 días se ubican cerca del 23%, un nivel que muestra que la ampliación del acceso al crédito convive con dificultades para cancelar los préstamos en los plazos previstos.
La evolución de la morosidad aparece como el principal contrapunto del crecimiento de estas plataformas. Mientras millones de personas se incorporaron al financiamiento formal a través de canales digitales, una parte significativa de la cartera registra algún grado de incumplimiento.
El Banco Central sostiene que la situación debe resolverse entre las entidades y sus clientes y, por el momento, descarta una intervención estatal. De este modo, el organismo mantiene el criterio de que los casos de irregularidad deben ser abordados directamente por las plataformas y las personas que tomaron los créditos.
El informe del ITBA refleja, en conjunto, dos tendencias simultáneas: la expansión del crédito digital hacia sectores con menor acceso a los bancos y el aumento de los atrasos en el pago. Las fintech ya tienen un peso central en el crédito familiar, pero la morosidad plantea una dificultad creciente para quienes prestan y para quienes deben devolver esos fondos.






