La Cancillería de Brasil retiró a su embajador en Argentina, Julio Bitelli, y redujo el vínculo bilateral al nivel de encargado de negocios, luego de las reiteradas declaraciones del presidente Javier Milei contra su par brasileño, Luiz Lula Inacio da Silva.
La decisión se conoció este martes, tras el agravamiento de la tensión diplomática entre ambos países. El retiro de Bitelli representa una rebaja en el nivel de la relación bilateral y marca un nuevo punto de conflicto entre los gobiernos de Argentina y Brasil.
Según indicaron desde el gobierno brasileño, se les “agotó la paciencia” frente a la reiteración de las ofensas contra Lula. Desde Brasil consideraron que esa sucesión de declaraciones hizo “inevitable” el retiro del representante diplomático acreditado en Buenos Aires.
“Tuvimos mucha paciencia, no contestamos, pero creemos que la reiteración de ofensas hacía el Presidente hacen inevitable esa decisión”, indicaron desde el gobierno de Brasil.
Con la medida, Brasil rebajó por primera vez en décadas el nivel de su relación con Argentina. Desde ahora, el vínculo quedó representado por un encargado de negocios, una figura de menor rango que la de un embajador.
La decisión brasileña no implica, según lo informado, la ruptura de las relaciones diplomáticas, pero sí expresa el deterioro del vínculo entre los dos países. Por el momento, se desconoce si el gobierno argentino responderá con una decisión similar o si mantendrá a su representante diplomático en Brasil.
El malestar brasileño se originó en las últimas entrevistas televisivas de Milei, en las que el mandatario argentino volvió a calificar a Lula como “ladrón” y “presidiario”. Las expresiones fueron formuladas públicamente y se sumaron a declaraciones anteriores que ya habían tensionado el vínculo entre ambos gobiernos.
Durante esas apariciones, Milei justificó sus expresiones al sostener que la condena contra Lula fue anulada por un “error administrativo” de la Justicia de ese país. Al mismo tiempo, aclaró que esa anulación no demostraba la inocencia del presidente brasileño.
En una de esas entrevistas, el Presidente argentino defendió su manera de expresarse con una frase que sintetizó su postura: “Tengo formas horribles pero digo la verdad”, afirmó.
La respuesta de Brasil fue retirar a su embajador y dejar la representación bilateral en manos de un encargado de negocios. Así, las declaraciones de Milei tuvieron como consecuencia concreta una reducción del nivel diplomático de la relación entre Argentina y Brasil, mientras permanece abierta la incógnita sobre la eventual respuesta del gobierno argentino.






