Comerciantes y feriantes de la avenida Crovara, en La Matanza, denunciaron que inspectores municipales los intimaron a retirar sus puestos y mercadería bajo amenazas de decomisos e incluso de utilizar topadoras para levantar la feria. La situación fue expuesta durante un reportaje televisivo en el que los trabajadores relataron los hechos de presión que sufren desde hace tiempo.
El conflicto se da en un contexto de profunda crisis económica que afecta a miles de familias. Los feriantes, que venden ropa, alimentos y otros productos para sostener a sus hogares, remarcaron que no piden subsidios ni privilegios: solamente conservar su fuente de trabajo. En una Argentina golpeada por la recesión, impedirles trabajar no resuelve ningún problema, sino que agrava aún más la situación de quienes cada día buscan salir adelante con esfuerzo y dignidad.
Según los propios comerciantes, la feria mantiene desde hace años una convivencia pacífica con los locales de la zona. Aseguran que existe un acuerdo entre ambas partes y que incluso muchos propietarios permiten que los feriantes trabajen frente a sus negocios. Además, varios testimonios sostienen que esa presencia contribuye a brindar mayor seguridad ante los frecuentes hechos delictivos que han afectado a algunos comercios.
Uno de los testimonios más conmovedores fue el de Ninfa, una de las comerciantes afectadas, quien contó que perdió su empleo y encontró en la feria la única posibilidad de mantener a su familia. Con angustia, expresó su confianza en que el intendente desconoce lo ocurrido y atribuyó el conflicto al accionar de determinados inspectores.
"El señor intendente conoce a su pueblo y nos defiende. No creo que él esté al tanto de lo que nos pasa", sostuvo Ninfa durante la entrevista.
Los propios feriantes marcaron la contradicción que implica que un municipio gobernado por el peronismo, nacido de la tradición de defender a los trabajadores, tenga a un sector de la inspección hostigando a quienes intentan ganarse la vida dignamente. Por eso, confían en que se trata de un accionar aislado y que la máxima autoridad comunal, una vez que tome conocimiento, ordenará frenar estas presiones.
El reclamo de los trabajadores es claro: no piden subsidios ni privilegios, solamente conservar su fuente de trabajo. En una Argentina golpeada por la crisis económica, sostienen que impedirles trabajar no resuelve ningún problema, sino que agrava aún más la situación de quienes cada día buscan salir adelante con esfuerzo y dignidad. Los feriantes esperan que el intendente intervenga para destrabar el conflicto y que se reconozca el derecho a trabajar.






