Los trabajadores de la Superintendencia de Servicios de Salud llevan adelante un paro a la japonesa, modalidad de protesta que implica reforzar y agilizar la atención al público para poner en evidencia la importancia del organismo en la garantía del derecho a la salud.
Desde la conducción de ATE en la Superintendencia, explicaron que la actual gestión liderada por Claudio Stivelman impulsa un vaciamiento institucional, persecución laboral y paralización de funciones, impactando negativamente en los derechos de los usuarios del sistema sanitario.
Leandro Martín Castro, secretario general del sector, confirmó que ya hubo dos paros nacionales y advirtió que las medidas continuarán. “Las y los trabajadores estamos enfrentando desmanejos, irregularidades y persecución que afectan tanto a nuestro trabajo como a la atención brindada”, afirmó.
Impacto directo en el derecho a la salud por paralización de trámites
Los trabajadores denuncian una intencional paralización de reclamos de usuarios, incluyendo prestaciones médicas urgentes, que son cajoneados por decisión del superintendente, lo que representa un ataque al derecho a la vida al demorar el acceso a tratamientos vitales.
Además, cuestionan la implementación del sistema de mediación prejudicial no obligatoria PROMESA, que traslada costos a los beneficiarios y fomenta la judicialización de los conflictos en salud.
Desde ATE denunciaron: “La gestión promueve un sistema que genera honorarios y costas para los usuarios y alienta la judicialización de conflictos que deberían resolverse desde el sistema sanitario.”
Denuncias de discriminación y presión laboral
El conflicto también incluye denuncias de discriminación en la cobertura para trabajadores estatales no afiliados al sindicato UPCN, debido a prácticas extorsivas con coseguros de la Obra Social Unión Personal.
“La gestión avala la violación de leyes al permitir estas prácticas discriminatorias y vulnerar derechos constitucionales”, agregaron los trabajadores.
Alertaron igualmente sobre la imposición ilegal de coseguros en intervenciones quirúrgicas por otras obras sociales, contraria al Plan Médico Obligatorio.
Respecto a las condiciones laborales, indicaron que Stivelman presiona para no tomar reclamos y actuar fuera del marco legal, lo que provoca un ambiente hostil y reduce la eficacia del organismo.
Una protesta activa para visibilizar el rol estratégico de la Superintendencia
Los trabajadores implementan el “paro a la japonesa” como forma de protesta que intensifica la labor diaria, demostrando la relevancia del personal en la garantía del acceso a la salud.
“En plena medida de fuerza, priorizamos la atención y resolución de reclamos para mostrar nuestra contribución central al sistema”, aseguraron.
El gremio enfatiza que el conflicto trasciende lo laboral, pues afecta a quienes dependen del sistema sanitario. “Denunciamos los manejos ilegales e irresponsables de la gestión, que no solo vulnera derechos laborales sino que también daña la salud y la vida de la población”, señalaron.
Finalmente, los trabajadores lanzaron un llamado a la solidaridad social para fortalecer la lucha. “Esperamos el apoyo del público beneficiario y la sociedad toda para sostener nuestros reclamos legítimos”, concluyeron.
