En un contexto nacional de ajuste y polarización, La Matanza se posiciona como un territorio fundamental donde el oficialismo impulsa una estrategia de unidad pragmática para garantizar la gobernabilidad. Entre acuerdos políticos, reacomodamientos y tensiones en el peronismo y el ámbito sindical, el distrito transita un equilibrio delicado que refleja tanto su capacidad de adaptación como los desafíos inmediatos.
Por Jorge Victorero Director Multimedios Prisma
La Matanza frente a decisiones clave en marzo
En marzo, La Matanza enfrentará definiciones que marcarán su rumbo para los próximos dos años. En medio de un escenario nacional caracterizado por el ajuste y la polarización extrema, el principal distrito bonaerense opta por cerrar filas, aunque las tensiones dentro del acuerdo de gobierno todavía persisten.
El “Efecto Perón” en el Municipio
La reciente jura del gabinete encabezado por Fernando Espinoza se interpreta como un gesto de realismo político. Aplicando la premisa de “tener al enemigo siempre cerca”, el intendente integró a figuras como Héctor “Toty” Flores (Economía Social) y Jorge Lampa (Cultura), desactivando parte de la oposición tradicional y fortaleciendo la gestión ante la avanzada libertaria de la Dra. Leila Gianni.
En este nuevo esquema, el regreso de Ricardo Rolleri a la Secretaría de Desarrollo Estratégico se posiciona como un sostén de la ortodoxia peronista, mientras que el “arquitecto silencioso” detrás de estos movimientos habría sido Miguel Saredi.
Saredi como nexo y la mirada del kirchnerismo duro
Saredi, desde la Secretaría de Planificación Operativa, habría sido clave para integrar a antiguos críticos. Sin embargo, sectores vinculados al kirchnerismo duro, liderados por Facundo Tignanelli y La Cámpora, observan con cautela esta estrategia, preocupados por una posible dilución de identidad, prefiriendo enfocar su mirada en la figura de Cristina Kirchner.
STMLM y la mirada hacia septiembre
La disputa política también se refleja en la interna del Sindicato de Trabajadores Municipales de La Matanza (STMLM), que en abril definirá quién llevará adelante la logística electoral para las generales de septiembre. La continuidad del actual tándem Daniel Troncoso y Darío Salmen, apoyado en la Agrupación 27 de Abril creada por el “hacedor” Juan Carlos Sluga, parece firme.
A pesar de los déficits estructurales en salud, como la falta de insumos y pediatras, la experiencia de este equipo en la gestión de crisis salariales los posiciona con ventaja frente a opciones alternativas. Por su parte, el Municipio prefiera un sindicato dispuesto al diálogo, aun cuando los acuerdos no siempre satisfacen al trabajador municipal, y la consulta a Sluga sigue siendo fundamental en cualquier movimiento.
La periferia del poder: Cubría y los sectores díscolos
No todo el peronismo ha sido integrado en este esquema. El Movimiento Evita, liderado por Patricia Cubría, se constituye como un polo de tensión en los barrios populares. Para este sector, la apertura de Espinoza hacia la oposición es vista como un pacto de cúpulas que desconoce las necesidades de las localidades postergadas. Otros grupos peronistas que no se sienten representados por Espinoza ni por La Cámpora aguardan su oportunidad, entendiendo que la verdadera disputa por el futuro de La Matanza se librará en la calle y antes de las elecciones de 2027.
Conclusión: La Matanza, laboratorio de supervivencia política y social
En síntesis, La Matanza es hoy un escenario donde convergen pragmatismo y resistencia: la planificación de Saredi, la experiencia de Rolleri, la disciplina de Troncoso y Salmen, y la resistencia territorial de Cubría. Se preparan para afrontar las consecuencias del invierno económico. Espinoza mueve fichas para neutralizar adversarios, pero el desafío es transformar esa unidad política en respuestas concretas para los vecinos y trabajadores municipales, quienes llevan sobre sus hombros el peso de la historia.







