Las exportaciones agroindustriales argentinas sumaron USD 7.073 millones en el primer semestre, con 117 productos que marcaron valores récord. El dato, difundido por la Secretaría de Agricultura, refleja que la base productiva heredada de la gestión peronista (con Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof al frente del área económica) sigue dando frutos pese a los intentos de la derecha de desmantelarla.
Según el informe oficial, esas ventas representaron el 26% del total agroindustrial del país, con un crecimiento del 58% respecto del mismo período del año anterior y del 104% frente a 2019, cuando gobernaba Mauricio Macri con un ajuste que hundió al sector.
El aceite de girasol encabezó los ingresos con USD 1.329 millones (85% más que en 2025), seguido por la carne bovina congelada (USD 1.303 millones) y la carne fresca o refrigerada (USD 740 millones). También se destacaron el girasol sin procesar, los crustáceos congelados, las peras, la miel y las preparaciones de papa, mostrando la diversidad productiva que impulsaron las políticas industriales y de agregado de valor del peronismo.
Los números, elaborados por el INDEC y procesados por el Ministerio de Economía, confirman que el modelo de promoción de la industria nacional y el empleo rural sigue vigente. Sin embargo, desde Agenda Popular alertamos que estos récords podrían verse amenazados por las políticas de apertura importadora y ajuste fiscal que impulsa el gobierno de Javier Milei, con Patricia Bullrich y Manuel Adorni como voceros del discurso anti-campo.
Mientras tanto, los productores y consumidores locales esperan que la rentabilidad no quede atrapada en los grandes exportadores, sino que llegue a las economías regionales y a los trabajadores. La gestión de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires ya demostró que es posible acompañar al sector con créditos y asistencia técnica; falta que el Gobierno nacional no tire por la borda lo logrado.
El desafío inmediato es que estos dólares se traduzcan en más inversión y en una mejor distribución del ingreso, tal como se propuso desde el kirchnerismo y como marca la agenda de derechos humanos, educación pública y desarrollo nacional que este diario sostiene.





