El mercado laboral argentino volvió a dar señales de alerta. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el desempleo subió del 7,6% al 7,9% en el segundo trimestre de 2026, el nivel más alto desde 2021. La informalidad, en tanto, trepó del 43,2% al 45%, el valor más alto de la serie estadística iniciada en 2023.
Se trata del mayor índice de desocupación en cinco años, cuando la Argentina atravesaba la salida de la pandemia de Covid. El indicador de trabajadores en condiciones precarias, en tanto, se encuentra en máximos de la serie estadística iniciada en 2023.
En el último año, la informalidad aumentó del 43,2% al 45%, mientras el empleo formal cayó del 56,6% al 54,9%. Esto significa que 10,2 millones de personas se desempeñan en condiciones de informalidad, mientras que los 12,5 millones de trabajadores restantes tienen empleo registrado. La pérdida de puestos registrados es una tendencia que afecta directamente el poder adquisitivo y la protección social de los trabajadores.
El sociólogo Daniel Schteingart, de Fundar, atribuyó la suba de casi dos puntos de la informalidad a la baja del empleo formal y al aumento del informal. "Dentro del informal, lo que crece es sobre todo el cuentapropismo femenino", resaltó.
En tanto, Hernán Herrera, del Instituto Argentina Grande (IAG), señaló: "Además, la informalidad entre los cuentapropistas alcanza 65,8%. Esto conecta directamente con la advertencia que venimos haciendo desde el Instituto Argentina Grande (IAG) sobre la pérdida de empleo registrado y el desplazamiento hacia inserciones laborales más precarias".
El diagnóstico de los especialistas coincide con la realidad que atraviesan millones de hogares: en un contexto de fuerte caída de los salarios, los ocupados demandantes, es decir, quienes tienen empleo pero buscan otro, se ubicaron en el 16,9%, niveles similares a los de 2025 y a los de la pandemia de 2021. Esto indica que incluso quienes conservan su trabajo no logran cubrir sus necesidades básicas.
Entre las regiones, la Pampeana presentó la mayor desocupación, con un 9,7%, y dentro de ella se destacaron el Gran Rosario con 11,5% y Gran Córdoba con 10,5%. El Gran Buenos Aires registró un 8,2%, con un 8,8% en los partidos del conurbano y un 5,6% en la Ciudad de Buenos Aires. Estas cifras confirman que el interior productivo y los distritos más poblados son los más golpeados por la falta de generación de empleo genuino.
La pérdida de empleo registrado no solo afecta el presente de los trabajadores: compromete también su futuro, al privarlos de aportes jubilatorios, obra social y otros derechos laborales. En este escenario, las voces que reclaman una agenda productiva y de reactivación económica cobran mayor relevancia.
Los datos del INDEC vuelven a poner en agenda la urgencia de políticas públicas que prioricen el trabajo registrado, la industria nacional y el desarrollo productivo. La precarización no es un fenómeno natural: es el resultado de un modelo que empuja a los trabajadores hacia la informalidad y la supervivencia.
