Las Baldosas por la Memoria colocadas en Villa Constructora, en la localidad bonaerense de San Justo, aparecieron dañadas con pintura e inscripciones que tapaban los nombres y las fechas de los vecinos detenidos-desaparecidos que homenajean. El ataque generó un inmediato repudio de organismos de derechos humanos, colectivos barriales y vecinos, que ya anunciaron su restauración.
Un nuevo ataque contra los sitios de memoria se registró en el oeste del conurbano bonaerense. En las últimas horas, vecinos del barrio, ubicado en el partido de La Matanza, advirtieron que las piezas habían sido intervenidas con pintura. Las baldosas forman parte del circuito de homenajes que impulsan desde hace casi dos décadas los colectivos Barrios x Memoria y Justicia, y recuerdan a militantes y vecinos del barrio que fueron detenidos-desaparecidos durante el terrorismo de Estado.
El hecho generó un inmediato repudio en la comunidad. Desde las organizaciones locales remarcaron que no se trata de un daño aislado, sino de un ataque directo a la construcción colectiva de la memoria. En los últimos años se registraron vandalizaciones de este tipo de marcas territoriales en distintos puntos del país, en un contexto de avance de discursos negacionistas. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, hubo pintadas con frases como «No fueron 30 mil» sobre baldosas de escuelas secundarias, hechos que repudiaron Abuelas de Plaza de Mayo y la Secretaría de Derechos Humanos. Estos ataques no son hechos aislados: forman parte de una ofensiva más amplia contra las políticas de memoria, verdad y justicia que son conquistas de la democracia argentina.
Las Baldosas por la Memoria nacieron en 2005 como una iniciativa para visibilizar en el espacio público las historias de vida de las víctimas del terrorismo de Estado. Son baldosas artesanales colocadas en veredas, plazas y frentes de escuelas donde las personas desaparecidas vivieron, estudiaron o militaron. Con el tiempo, fueron apropiadas socialmente como una forma de señalar la muerte y la ausencia de los desaparecidos y como un lugar de homenaje donde los familiares depositan flores y recitan semblanzas. Cada baldosa es un testimonio material de lo que el terrorismo de Estado intentó borrar: la existencia de quienes soñaron con un país más justo.
En Villa Constructora, uno de los barrios emblemáticos de San Justo, las baldosas forman parte de la identidad del vecindario y de su historia. Fueron colocadas a partir del trabajo conjunto entre familiares, sobrevivientes, escuelas y mesas barriales que relevan caso por caso para mantener viva la memoria en el territorio. Esa tarea colectiva es la que hoy vuelve a ponerse de pie frente al ataque.
Tras la vandalización, referentes de derechos humanos de La Matanza confirmaron que harán la denuncia correspondiente y que ya organizan una jornada de restauración para volver a colocar las baldosas. Bajo la consigna que sostienen los colectivos en cada ataque —si las levantan, las vuelven a pintar una y mil veces— anticiparon que las piezas serán repuestas en los próximos días con un acto abierto a la comunidad.
Desde el municipio y las organizaciones locales remarcaron que estos espacios están relevados por su valor patrimonial y simbólico y que todo daño será reparado. Mientras tanto, la convocatoria de vecinos para defender los sitios de memoria sigue creciendo en las redes barriales.






