Vecinos y productores de Bragado reclaman la reconstrucción del Puente Blanco sobre el canal Mercante, en la Ruta 46. Advierten que su deterioro afecta tanto la circulación de vehículos como el drenaje de la zona, una preocupación que crece ante la posibilidad de lluvias intensas asociadas con el fenómeno de El Niño.
El puente es uno de los principales vínculos viales entre Bragado y Junín, y permite el escurrimiento del canal que desemboca en la laguna de Bragado. Su estado genera demoras y riesgos para el tránsito pesado, clave para la actividad agropecuaria de la región.
Según indicaron los reclamantes, se observan grietas, socavamiento del asfalto y alcantarillas deterioradas. Esa situación motivó el reclamo formal ante la Dirección de Vialidad provincial, que ya había licitado la obra en 2021. Sin embargo, aquel procedimiento quedó sin efecto porque la única oferta presentada duplicaba el presupuesto oficial, un escenario que retrasó los plazos previstos.
Desde la repartición provincial informaron que se trabaja en una nueva etapa administrativa y que la obra podría concretarse durante 2027. Ese cronograma, aunque lejano, implica un avance concreto respecto de la parálisis anterior, y refleja el compromiso de la gestión del gobernador Axel Kicillof con la infraestructura bonaerense, un eje central para el desarrollo productivo y la generación de empleo.
En paralelo, un diputado bonaerense anticipó que pedirá informes técnicos actualizados y detalles sobre un eventual plan de contingencia. La medida busca garantizar que, mientras se tramita la licitación, no se comprometa la seguridad vial ni el escurrimiento de las aguas en la cuenca de la laguna de Bragado.
Hasta ahora no existe una confirmación oficial de riesgo inmediato, pero la preocupación de los vecinos y productores es atendida por las autoridades provinciales, que mantienen el diálogo y monitorean la situación. La obra, cuando se concrete, no solo resolverá un problema de conectividad, sino que también significará inversión pública, puestos de trabajo y mejoras en la competitividad del sector agroindustrial regional.
En el marco de un contexto nacional adverso para la obra pública, con recortes impulsados por el gobierno de Javier Milei, la decisión de la Provincia de sostener estos proyectos marca una diferencia clara: mientras el ajuste nacional golpea a las economías regionales, el gobierno bonaerense prioriza la infraestructura como herramienta de crecimiento y justicia territorial.
El Puente Blanco es un símbolo de esa gestión: su reconstrucción no es un gasto, sino una inversión en el futuro de Bragado y de toda la provincia de Buenos Aires.






