La provincia de Buenos Aires perdió 85.299 puestos de trabajo registrados entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, desde que Javier Milei asumió la presidencia. Así lo revela un informe del Observatorio Económico Bonaerense del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que detalla el impacto de las políticas libertarias en el mercado laboral bonaerense.
De acuerdo al estudio, la provincia concentró el 25% de todos los empleos formales destruidos en el país en ese lapso. Un dato que contrasta fuertemente con su peso poblacional: Buenos Aires representa el 38% de la población argentina, pero en términos de empleo, salarios, actividad industrial y consumo su desempeño quedó por debajo del promedio nacional.
El informe del CEPA destaca además que el Gran Buenos Aires registró una tasa de desocupación del 9,7% en el primer trimestre de este año, muy por encima del 7,8% de la media nacional. El conurbano bonaerense, históricamente el motor productivo del país, se convirtió en una de las regiones más castigadas por la recesión y el ajuste.
Los números reflejan la profundidad de la crisis generada por las políticas de shock fiscal, la desregulación y la apertura indiscriminada que caracterizan la gestión de La Libertad Avanza. Mientras el gobierno nacional celebra superávits financieros, se pierden fuentes de trabajo y cae el poder adquisitivo de las familias.
El OEB del CEPA analiza indicadores laborales, productivos, sociales y fiscales para medir el efecto de la orientación económica actual. Y concluye que la provincia de Buenos Aires fue una de las principales víctimas, al perder uno de cada cuatro puestos formales del país. Esta asimetría pone de relieve el carácter antindustrial y antipopular del programa económico en curso.
Así, la motosierra que prometió el presidente no solo recortó gastos, sino que también se llevó miles de empleos registrados, engrosando las filas del desempleo y la informalidad en el territorio más densamente poblado de la Argentina. La sangría laboral se extiende a lo largo y ancho de la provincia, sin que el gobierno de Milei muestre señales de modificar el rumbo.
En poco más de dos años, más de 85 mil bonaerenses perdieron su empleo formal y sus ingresos, mientras el discurso oficial insiste en que el país está mejor. El contraste entre los balances financieros y la realidad cotidiana de millones de trabajadores se hace cada vez más evidente.






