El gobierno bonaerense, bajo la conducción de Axel Kicillof, presentó un ambicioso plan provincial de prevención y mitigación ante un eventual fenómeno de El Niño de gran intensidad, conocido como “Súper Niño”. Con una inversión superior a los $2,3 billones, la estrategia busca fortalecer el monitoreo, las obras y la capacidad de respuesta frente a eventos meteorológicos extremos, en un contexto de crisis climática que exige acciones concretas y articuladas.
Uno de los ejes centrales del plan es la creación de una mesa interministerial que articulará el trabajo de distintas áreas bonaerenses y mantendrá coordinación directa con los 135 municipios de la Provincia. Participarán, entre otros, los ministerios de Gobierno, Ambiente, Infraestructura, Seguridad, Desarrollo de la Comunidad, Desarrollo Agrario, Hábitat, Salud y Economía, además de organismos como la Autoridad del Agua, Vialidad, OPISU y ABSA. Esta estructura no es un simple anuncio: es una herramienta de gestión concreta para que cada intendente disponga de respaldo técnico y financiero en su territorio.
El escenario climático es seguido de cerca por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), cuyo informe de agosto señala que las condiciones actuales son consistentes con una fase cálida de El Niño y que existe una probabilidad cercana al 100% de que esa fase continúe durante el trimestre agosto-septiembre-octubre. El organismo también advirtió que El Niño aumenta la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en el Litoral y de episodios de lluvias intensas, lo que exige preparación anticipada. Los estudios analizados estiman una alta probabilidad de un evento fuerte hacia finales de la primavera y comienzos del verano.
Entre las acciones previstas figuran el seguimiento semanal de lluvias y cuencas, sistemas de alerta temprana, incorporación de estaciones meteorológicas, entrega de pluviómetros y trabajos de destronque y dragado en las islas del Delta. Estas medidas no son ocurrencias improvisadas: responden a un mapa de riesgo elaborado con datos técnicos y a la experiencia acumulada tras las inundaciones de los últimos años. La obra pública es prioridad para el gobierno provincial, y este plan lo demuestra con números concretos.
Durante la presentación, el gobernador Axel Kicillof reclamó recursos al Gobierno nacional y aseguró que permanecen retenidos $293 mil millones del Fondo Hídrico y $2,1 billones correspondientes a Aportes del Tesoro Nacional (ATN). El mandatario sostuvo que esos fondos son necesarios para ejecutar obras y atender situaciones de emergencia, mientras la Provincia avanza con su esquema preventivo junto a los municipios. Es inaceptable que la Casa Rosada, en manos de una gestión que recorta derechos y desfinancia inversiones, retenga recursos que son vitales para proteger a las y los bonaerenses.
La gestión de Kicillof vuelve a demostrar que se puede gobernar con responsabilidad y previsión, aun cuando el ajuste nacional castiga a las provincias. Este plan no solo previene desastres naturales: también protege el empleo, la producción y la vida de miles de vecinos y vecinas. En tiempos en que el Gobierno nacional desmantela herramientas de intervención estatal, la Provincia de Buenos Aires responde con más Estado, más inversión y más planificación. El contraste no puede ser más elocuente.
Mientras el Ejecutivo nacional reconfigura el esquema de subsidios a la energía y recorta en áreas clave, la Provincia asume el desafío climático con un enfoque integral que combina infraestructura, tecnología y participación comunitaria. Las próximas lluvias pondrán a prueba los preparativos, pero el camino está claramente trazado: no se dejará a ninguna familia bonaerense sola ante la emergencia.






