Desde este lunes, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires implementó un aumento del 11% en las tarifas de colectivos provinciales que operan principalmente en el conurbano bonaerense.
Así, el boleto mínimo para los Servicios Urbanos Provinciales de Gran Buenos Aires se fija en $968,57. En contraste, quienes no cuentan con la tarjeta SUBE registrada deberán abonar $1937,14, reflejando la importancia de la política de subsidios para usuarios que optan por esta modalidad.
La tabla tarifaria escalonada establece que los viajes hasta 3 kilómetros aumentan de $871,30 a $968,57. Para trayectos entre 3 y 6 kilómetros, la tarifa pasa de $970,63 a $1089,64; para 6 a 12 kilómetros, de $1045,40 a $1210,71; y para recorridos de 12 a 27 kilómetros, de $1120,24 a $1452,85.
En el tramo de más de 27 kilómetros, el costo va de $1194,56 a $1708,07, manteniendo un sistema escalonado que busca equilibrar la relación entre distancia y tarifa.
Este ajuste tarifario se produce en un escenario marcado por elevados niveles de inflación, donde el Estado bonaerense debe equilibrar la sostenibilidad del sistema público de transporte con el acceso popular, asegurando que el esfuerzo del sector público garantice continuidad de un servicio esencial para la industria, la educación y el empleo, pilares del desarrollo bajo la gestión de Axel Kicillof.
En contraste con las políticas liberales de la derecha que suelen precarizar servicios esenciales, la administración provincial busca mantener subsidios y evitar desmanes en el transporte público, apuntalando a quienes más dependen del servicio para su derecho al trabajo y a la educación.






