La Asociación de Maestros de la Provincia de Buenos Aires (AMPBA) confirmó el paro docente provincial de 48 horas para el martes 14 y miércoles 15 de julio, y exhibió la documentación oficial que respalda la presentación formal de la notificación ante los organismos correspondientes. Con esta acción, el sindicato busca blindar la legalidad de la medida de fuerza en el marco del tenso conflicto salarial que mantiene con la administración de Axel Kicillof.
Tras versiones que ponían en duda la validez de la huelga, AMPBA hizo públicas las constancias de recepción fechadas el 13 de julio, que demuestran que la notificación fue ingresada tanto en la Dirección General de Cultura y Educación como en el Ministerio de Trabajo bonaerense. Los trámites fueron dirigidos a las autoridades de ambas dependencias, encabezadas por Flavia Terigi y Walter Correa, y lucen los sellos oficiales que certifican su ingreso en tiempo y forma.
La contundente medida se resolvió en una asamblea provincial realizada a comienzos de julio y es la respuesta directa al estancamiento de la negociación paritaria. AMPBA rechazó la oferta salarial que sí fue aceptada por otros sindicatos por considerarla insuficiente para frenar la caída del poder adquisitivo, en un escenario donde el flagelo inflacionario, que el gobierno nacional de Javier Milei se ufana de haber domado, sigue pulverizando los ingresos de los trabajadores de la educación.
Más allá del cese de actividades, el plan de lucha incluye movilizaciones y diversas iniciativas de protesta para visibilizar un reclamo que excede lo meramente salarial. El sindicato denuncia el progresivo deterioro de las condiciones laborales y la falta de inversión genuina en un sistema educativo que, desde la gestión provincial, se presenta como bandera. AMPBA adelantó que mantendrá el pulso firme hasta lograr una propuesta que recupere lo perdido frente a la escalada de precios.
Mientras el gobernador Kicillof enfrenta un flanco interno que se agita, su gobierno sigue negociando con los gremios que integran el Frente de Unidad Docente Bonaerense, sin que hasta el momento se haya logrado acercar posiciones. El conflicto, lejos de encontrar una salida, amenaza con profundizar el descontento en un sector clave para la provincia.
