Tras una minuciosa investigación que comenzó en febrero de 2026, agentes de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) lograron la captura de L.E.I., un joven de 22 años con un vasto prontuario delictivo. El operativo, que incluyó una persecución con intercambio de disparos, culminó con la muerte de su acompañante, quien se quitó la vida al verse acorralado.
La secuencia se inició a partir de la denuncia realizada por Y.P. (26) al sistema CATE 911, luego de que L.E.I. la amenazara de muerte en su domicilio, pese a tener una prohibición de acercamiento vigente dictada por el Juzgado de Familia N° 3 de La Matanza. La fiscalía ordenó un allanamiento urgente en una vivienda de la calle Coraceros 9300, donde se esperaba encontrar al sospechoso.
Mientras los efectivos se dirigían al lugar, avistaron a L.E.I. a bordo de un Chevrolet Corsa gris. El conductor aceleró para evadirlos y, tras poner a resguardo a la denunciante en la sede de la DDI, la policía intentó seguirlo sin éxito en un primer momento.
Minutos más tarde, el vehículo reapareció con dos ocupantes. Se inició así una persecución que se extendió por unas ocho cuadras, con un intercambio de disparos. A la altura de Molina y Colastine, el auto perdió el control, volcó e impactó contra la columna de un comercio. Las cámaras de seguridad registraron el momento en que el rodado subió a la vereda antes del choque, ocurrido a las 16:20.
Bomberos rescataron a L.E.I., que presentaba una herida de bala en la pierna derecha. Fue derivado bajo custodia al Hospital Simplemente Evita de González Catán, donde quedó internado y formalmente detenido.
En el interior del vehículo, los agentes hallaron a F.J.V. (19) sin vida y con una pistola a su lado. De acuerdo a la reconstrucción policial y lo declarado por el propio detenido, el joven se suicidó al verse acorralado por las fuerzas de seguridad.
El Chevrolet Corsa había sido robado a su dueño en Virrey del Pino un día antes, por dos hombres armados. Tenía pedido de secuestro activo, delito que se suma a la causa.
El historial delictivo de L.E.I. lo ubica como un eslabón clave en una red dedicada a la venta de drogas en los barrios Nicol y Esperanza, zonas marcadas por fuertes tensiones territoriales. La DDI lo investiga desde febrero de 2026, cuando se lo sindicó como el autor del asesinato de un vecino que protestó por la comercialización de estupefacientes en el área.
Su prontuario se remonta a 2022, cuando fue identificado junto a otros dos hombres con un caballo robado. En julio de 2023, fue detenido en Rafael Castillo tras una persecución y tiroteo contra un vecino, con secuestro de armas de fuego y blancas. En agosto de 2025, volvió a ser interceptado al volante de un Fiat Uno con patente adulterada y pedido de secuestro por hurto automotor.
La causa más grave en su contra se inició en febrero de 2026, cuando el Juzgado de Garantías N° 4 de La Matanza libró su captura nacional e internacional por homicidio, lesiones graves y portación ilegal de armas de guerra. A esa fecha, el Juzgado de Familia N° 3 también había abierto una causa por las amenazas contra Y.P., reforzando la orden de alejamiento que no impidió el desenlace violento que derivó en su detención.
Gendarmería Nacional realizó las pericias de rigor y dispuso el traslado del cuerpo a la morgue judicial de Lomas de Zamora. La UFIyJ Especializada en Homicidios supervisa las diligencias referidas al detenido.
El operativo refleja la articulación entre el sistema de denuncias, la fiscalía y las fuerzas de seguridad provinciales, que permitió poner fin a una seguidilla de delitos graves y dar respuesta a una víctima de violencia de género. Se espera que en las próximas horas L.E.I. sea indagado por los múltiples hechos que se le imputan.
