El ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, denunció con firmeza un proceso de “desguace” del sistema científico y tecnológico nacional en el área nuclear y reclamó la reincorporación inmediata de los trabajadores desvinculados de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Durante una conferencia de prensa, Bianco precisó que entre los afectados por los recortes hay administrativos, profesionales, tecnólogos y técnicos cuyo aporte es imprescindible para el funcionamiento del organismo. El conflicto se profundizó en las últimas semanas a raíz de la no renovación de contratos en la CNEA, una decisión que desde el Gobierno nacional intentaron minimizar.
Mientras sindicatos y diversos medios estimaron que la cantidad de trabajadores damnificados oscila entre más de 100 y 170 personas, las autoridades nacionales confirmaron apenas 61 contratos a plazo fijo y negaron que la desvinculación hubiera alcanzado a ingenieros nucleares o personal técnico especializado, una afirmación que contrasta con las múltiples voces de protesta que llevaron a la CNEA a abrir una instancia de diálogo con los gremios.
El ministro bonaerense vinculó directamente estas bajas con una política de ajuste general sobre el sector nuclear y detalló que la CNEA padeció una reducción del 45,4% en su presupuesto, mientras que la inversión en infraestructura y equipamiento se derrumbó un 53,4% medida en dólares desde 2023. Estos números son consistentes con un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación, que además proyecta para 2026 un presupuesto un 53,8% inferior al máximo alcanzado en 2022.
Bianco alertó además sobre el freno a dos desarrollos estratégicos: el reactor multipropósito RA-10, en el Centro Atómico Ezeiza, y el CAREM, el proyecto argentino de reactor modular pequeño. Respecto de este último, medios especializados confirmaron que la iniciativa está detenida y que la CNEA atraviesa un proceso de reorganización que pone en riesgo la conservación de la infraestructura y los equipos, generando una lógica inquietud entre científicos y técnicos.
“Este es uno de los sectores exitosos de la Argentina”, enfatizó Bianco, al poner en valor los 75 años de desarrollo nuclear del país y la capacidad nacional para exportar tecnología y reactores. En esa línea, responsabilizó a la administración de Javier Milei por una política deliberada de debilitamiento de la autonomía tecnológica, donde los recortes presupuestarios, el vaciamiento de personal calificado y la parálisis de proyectos emblemáticos constituyen, en su visión, un retroceso estratégico para la soberanía nacional.
