Evento Agroindustrial
Por Redacción —
La administración de Santiago Passaglia en San Nicolás enfrenta un duro golpe institucional tras la publicación del informe de auditoría del Honorable Tribunal de Cuentas (HTC) de la Provincia de Buenos Aires. En dicho fallo correspondiente al ejercicio 2024, se aplicaron sanciones económicas y se activó la figura de "cargos solidarios", medida que obliga a los funcionarios a reintegrar fondos con su patrimonio personal.
El intendente Passaglia fue multado con $330.000 y un cargo solidario de $459.866. Pero quien soportó la sanción más grave fue el titular del Ente de Aguas, Gonzalo Tramontin, con una multa de $430.000 y la responsabilidad patrimonial compartida junto al jefe comunal. También resultó alcanzado por el dictamen el presidente del Concejo Deliberante, Daniel Luchelli, sancionado con una multa de $280.000, evidenciando así un preocupante desorden en los tres pilares del poder local.

Los argumentos del Tribunal destacan irregularidades en la rendición de cuentas del Ente descentralizado de aguas. Lo alarmante para el ámbito municipal es que el fallo dejó varios aspectos "en suspenso", implicando que la investigación administrativa sigue abierta y podría conllevar sanciones más severas si no se justifican las transacciones cuestionadas.
Por otra parte, el alcance del HTC se extendió a la zona central bonaerense, donde el Consorcio del Corredor Productivo fue sometido a revisión. Aunque la rendición fue mayormente aprobada, se aplicaron sanciones a los intendentes que integran su conducción. El intendente de Saladillo, José Luis Salomón, recibió una amonestación como presidente, mientras que el intendente de Lobos, Jorge Etcheverry, fue advertido en su rol de tesorero.
Si bien estas decisiones no implican una pérdida inmediata de fondos públicos, representan un serio revés administrativo y afectan la imagen de eficacia que suelen promocionar estos distritos. Que el tribunal superior de control bonaerense ordene a un intendente responder con su patrimonio personal es una señal clara de alerta y un precedente delicado para el clan Passaglia y sus aliados regionales.







