Las ventas minoristas por el Día del Niño cayeron 2,5% interanual, medidas a precios constantes, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Pese a los descuentos y las opciones de financiación, los consumidores priorizaron productos de menor valor y concentraron buena parte de las compras sobre el cierre de la fecha, lo que refleja la situación de incertidumbre económica que atraviesan las familias argentinas.
Las jugueterías registraron la mayor baja, con un retroceso del 4,8%. El gasto promedio por operación fue de $45.892 y más del 80% de los comercios ofreció promociones para impulsar el consumo. El ticket promedio se ubicó en $45.892, frente a los $33.736 del año pasado, lo que representó un aumento real del 0,8% una vez descontada la inflación. Sin embargo, ese incremento no fue suficiente para compensar la caída en el número de ventas, evidenciando que el consumidor compró menos unidades o artículos más baratos.
El relevamiento mostró que el 81,2% de los comercios aplicó promociones: el 55,3% ofreció financiación con tarjetas y el 46,2% implementó descuentos por pagos en efectivo. A su vez, el 41,7% de los comerciantes vendió por debajo de sus expectativas, mientras que el 43,6% alcanzó los niveles previstos. Apenas el 14,7% obtuvo resultados mejores a los esperados. Para el 36% de los negocios, la celebración generó movimiento pero no logró modificar el panorama general de ventas, que sigue condicionado por el poder de compra debilitado de los hogares.
Todos los rubros analizados registraron caídas frente a 2025. Juguetería encabezó el retroceso con una baja del 4,8% y un ticket promedio de $45.038, seguida por Indumentaria y accesorios (-4,1%), Calzado y marroquinería (-3,1%), Librería (-1,8%) y Equipos de audio y video, celulares y accesorios (-1%). Esta caída generalizada pone de manifiesto que la retracción del consumo no es un fenómeno aislado, sino una tendencia que atraviesa a todos los sectores vinculados con la niñez.
Según CAME, el comportamiento estuvo condicionado por las restricciones presupuestarias de las familias, la búsqueda de artículos más económicos y la competencia de plataformas digitales, productos importados, bazares y canales informales. Los descuentos y las cuotas permitieron sostener parte del volumen de operaciones, aunque con menores márgenes de rentabilidad para los comercios. En este escenario, el comercio local enfrenta el doble desafío de competir con la informalidad y con las importaciones, mientras intenta retener a sus clientes con ofertas que muchas veces no alcanzan para cubrir los costos fijos.
Desde la perspectiva de los trabajadores y pequeños comerciantes, esta fecha era una oportunidad para recomponer ingresos, pero la realidad muestra que la capacidad de gasto de las familias sigue siendo limitada. La expectativa de una recuperación sostenida queda postergada, y los expertos señalan que mientras no se revierta la pérdida de poder adquisitivo, celebraciones como el Día del Niño seguirán mostrando números en rojo.






