En julio se concretaron 22.350 operaciones financiadas para adquirir vehículos cero kilómetro. La cifra retrocedió frente al mismo mes de 2025 pese a la mayor oferta de promociones. El informe de la Asociación de Concesionarios de Automotores indicó una caída interanual del 28% y una baja mensual del 4%. Durante los primeros siete meses del año, las compras mediante financiación acumularon una disminución del 13,6%.
Las operaciones financiadas representaron el 49,6% de los patentamientos realizados en julio. Las compañías vinculadas con las automotrices aportaron el 44% de los créditos, los planes de ahorro concentraron el 41% y los bancos participaron con el 13%. Estos datos revelan que el acceso al crédito bancario sigue siendo marginal, mientras las familias dependen de esquemas de financiación interna que no logran compensar la pérdida de poder adquisitivo.
La caída refleja las dificultades de los hogares para asumir nuevas cuotas en un contexto de menor disponibilidad crediticia. Los consumidores deben comparar el costo financiero total, los gastos administrativos y las condiciones de acceso a cada línea de financiación. Pero el problema de fondo es la recesión que golpea a la industria nacional y al empleo, dos pilares que el gobierno actual ha desatendido con sus políticas de ajuste.
Desde el kirchnerismo venimos advirtiendo que el recorte del crédito y la caída del consumo son consecuencias directas de un modelo que privilegia la especulación financiera por sobre la producción. La industria automotriz, que había mostrado signos de recuperación en gestiones anteriores, hoy sufre una contracción que amenaza miles de puestos de trabajo. Los concesionarios y trabajadores del sector son los que pagan el costo de una política económica que no prioriza el mercado interno.
El contraste es evidente: mientras se celebran anuncios de inversiones en otros rubros, la venta de autos financiados se desploma. La participación de los bancos, que apenas alcanza el 13%, confirma que las entidades financieras prefieren colocar sus fondos en operaciones de corto plazo y alta rentabilidad antes que en créditos productivos para las familias. Esa es la lógica del ajuste: el capital especula y el pueblo paga la factura.
La caída del 28% interanual no es un dato aislado, sino parte de una tendencia que se profundiza mes a mes. Mientras el gobierno nacional no tome medidas concretas para reactivar el consumo, como la implementación de créditos subsidiados o la defensa del salario real, la situación seguirá empeorando. Desde Agenda Popular insistimos en la necesidad de políticas activas que protejan a la industria y a los trabajadores, tal como se hizo en las gestiones anteriores con resultados positivos en materia de empleo y producción.






