El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dará a conocer este martes el dato oficial de inflación de junio, que se espera supere el 2% después de diez meses sin alcanzar ese nivel. La última vez que el IPC nacional superó ese umbral fue en agosto de 2023, durante la anterior gestión, y ahora se repite bajo el gobierno de Javier Milei. El índice de precios al consumidor de la Ciudad de Buenos Aires, que suele anticipar la tendencia a nivel nacional, registró en junio un aumento del 1,8%.
Los principales rubros que impulsaron la suba fueron los gastos de vivienda —que incluyen alquileres y tarifas de servicios públicos—, las tarifas del transporte público y las cuotas de la medicina prepaga. Estos incrementos reflejan las decisiones del gobierno nacional en materia de ajuste y desregulación, que trasladan a los hogares el costo de servicios esenciales, castigando especialmente a los sectores populares y a los trabajadores.
En el capítulo de alimentos, la variación fue más acotada. La carne se mantuvo estable, las verduras aumentaron y las frutas bajaron de precio, lo que compensó parcialmente el indicador. Sin embargo, el alivio en la canasta alimentaria no alcanza a compensar el impacto de las fuertes subas en los servicios regulados, que son los que más erosionan el poder adquisitivo de las familias.
La vuelta de la inflación por encima del 2% enciende las alarmas sobre la gestión económica del presidente Milei. La promesa de una inflación en baja se contradice con los números oficiales, y los sectores de menores ingresos son los que pagan el costo de un modelo que prioriza el ajuste fiscal y la desregulación por sobre la protección de los ingresos populares. El dato de junio confirma que la política antiinflacionaria del gobierno nacional no está dando los resultados prometidos.
Mientras los funcionarios libertarios celebran una supuesta desaceleración, los trabajadores ven cómo cada mes los aumentos en los servicios esenciales licuan sus salarios. El contexto de malestar social crece, y la realidad muestra que la tendencia bajista se interrumpió. Las familias argentinas enfrentan un nuevo golpe al bolsillo en rubros imposibles de evitar, como el transporte, la salud y la vivienda.






