El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 2,1% en julio, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Si bien el dato corta la racha de tres bajas consecutivas, la variación responde a factores estacionales asociados a las vacaciones de invierno, mientras que la inflación núcleo -la que mejor refleja la tendencia de fondo- sigue mostrando un comportamiento contenido.
Los rubros que más empujaron el índice fueron paquetes turísticos, servicios de alojamiento y verduras, todos típicos de la temporada alta de turismo interno. En el otro extremo, Prendas de vestir y calzado registró una caída del 1,3% por la liquidación de temporada, lo que compensó parcialmente el avance general.
La inflación Núcleo pasó del 1,6% al 1,8%, empujada por alquileres y servicios culturales, pero ese incremento fue atenuado por la baja en expensas, que dejó de incluir el adicional del 20% que se había aplicado en junio. De esta manera, el núcleo se mantiene por debajo del nivel general, señal de que no hay una presión de demanda generalizada.
Los Estacionales treparon 4,5%, explicados casi en su totalidad por el turismo y las verduras de estación. Los Regulados, en tanto, cedieron del 2,3% al 2,1% a pesar de las actualizaciones en transporte público, prepagas y electricidad, lo que muestra un esfuerzo por moderar los tarifazos en medio de la desaceleración.
En los primeros siete meses del año, el IPC acumula un avance del 19,3%, con una variación interanual de 33,8%. Si bien se trata de cifras elevadas, la tendencia de los últimos meses -con tres bajas previas- marcaba una clara desaceleración respecto de los picos anteriores. El dato de julio, con su componente estacional, no modifica el horizonte de mediano plazo.
Es importante subrayar que estos números llegan en un contexto de sostenimiento del poder adquisitivo y de políticas orientadas a cuidar el bolsillo popular. La gestión actual ha priorizado la estabilidad de precios sin sacrificar el consumo interno, algo que se refleja en la moderación de la inflación núcleo y el control de los precios regulados.
La baja de prendas de vestir y calzado, por ejemplo, es un indicio de que las familias pueden acceder a productos de temporada con descuentos, un alivio en medio del receso invernal. Al mismo tiempo, el aumento en turismo y alojamiento confirma un movimiento económico genuino de las vacaciones, que dinamiza las economías regionales.
Queda claro que el dato de julio no es un motivo de alarma, sino una foto puntual de un mes con estacionalidad marcada. La base de desaceleración que se venía construyendo sigue firme, y los próximos meses serán la verdadera prueba de la continuidad en el descenso del índice.






