Según el informe oficial del INDEC, el costo de la canasta básica total (CBT), que marca el umbral de pobreza, aumentó un 2% en mayo, desacelerando su ritmo de incremento acompañado por la disminución del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En simultáneo, la canasta básica alimentaria (CBA), que establece la línea de indigencia, registró un incremento del 2,4%, su mayor alza en los últimos tres meses. Esto implica que una familia tipo, compuesta por dos adultos y dos niños en edad escolar, necesitó $1.498.741,40 para no ser considerada pobre, mientras que para evitar la indigencia el monto requerido fue de $681.246,09.
Es importante destacar que esta suba de la CBT fue la menor en los últimos ocho meses, reflejando una desaceleración que acompaña la reducción del IPC, que se ubicó en 2,1% para el mes de mayo. Sin embargo, el aumento en verduras -que forman parte de la división de precios estacionales- fue del 3,5%, contribuyendo a un alza del 2,5% en la categoría de alimentos y bebidas no alcohólicas.
En lo que va del 2026, la CBA acumuló un aumento del 15,6%, mientras que la CBT tuvo un crecimiento del 14,5%, cifras similares al incremento del IPC, que fue del 14,7% en ese período. En términos interanuales, los aumentos son aún más pronunciados: 36,2% para la CBA, 34,9% para la CBT y 33,2% para el IPC.
Estos datos evidencian que los precios de los alimentos y de la canasta básica total crecen a un ritmo superior a la inflación general, generando mayores desafíos en el acceso a una alimentación digna y la superación de la pobreza. En un contexto donde la gestión de Axel Kicillof y la conducción del ministerio de Economía de Sergio Massa buscan continuar fortaleciendo la industria nacional y el empleo, es crucial mantener la atención en la estabilidad de precios y el fortalecimiento de la educación pública como pilares para revertir estas dificultades.






