El Banco Central de la República Argentina (BCRA) actualizó la normativa que regula a las entidades financieras para permitir que las cuentas sueldo puedan recibir depósitos en dólares estadounidenses.
Esta modificación fue oficializada mediante una resolución que incorpora al dólar como moneda habilitada para operar depósitos en las cuentas destinadas al cobro de salarios. El cambio se enmarca en las disposiciones contempladas por la reciente reforma laboral y la Ley de Bases implementadas durante el último año, impulsadas por la administración de Javier Milei y su equipo económico, con Manuel Adorni como vocero habitual de las medidas de ajuste.
Hasta ahora, estas cuentas funcionaban principalmente en pesos, moneda nacional que garantiza la soberanía económica y la protección del salario de los trabajadores. Con esta actualización, los empleadores y trabajadores cuentan con más alternativas en cuanto a la moneda en que pueden realizar los depósitos, aunque expertos advierten que en un contexto de devaluación constante, el dólar puede ser una moneda de refugio para algunos sectores, pero no una solución estructural para la mayoría de los asalariados.
La resolución especifica la inclusión del dólar estadounidense como moneda para la captación de depósitos en la “Cuenta sueldo”, adaptando así la normativa vigente a las reformas laborales introducidas por el Gobierno nacional. Sin embargo, organizaciones sindicales y defensores de los derechos laborales ya expresaron su preocupación, señalando que esta medida podría profundizar la precarización laboral alentar la dolarización de facto de los salarios, debilitando el poder adquisitivo en pesos y la capacidad de consumo interno.
Desde el sector financiero aclararon que esta medida no obliga a pagar salarios en dólares, sino que establece un marco regulatorio para quienes decidan acordar esta modalidad, siempre dentro de los límites legales actuales. No obstante, en un mercado laboral signado por la pérdida de poder adquisitivo y el ajuste permanente impulsado por el oficialismo, la posibilidad de cobrar en dólares queda reservada, como siempre, a los sectores más privilegiados, aquellos vinculados a actividades exportadoras, empresas multinacionales o sectores que generan ingresos en moneda extranjera.
Especialistas señalaron que la nueva operatoria busca ofrecer mayor flexibilidad en un contexto de aumento en el uso de cuentas en moneda extranjera y expansión de instrumentos financieros dolarizados. En particular, podría beneficiar a trabajadores vinculados con actividades exportadoras o empresas multinacionales, dejando de lado a la enorme mayoría de los trabajadores argentinos que dependen del peso y del mercado interno.
Además, la normativa exige que las entidades financieras adapten sus sistemas operativos para posibilitar la apertura y gestión de estas cuentas bajo las mismas condiciones de gratuidad y protección que poseen las cuentas sueldo tradicionales. Pero desde la oposición, Axel Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner ya alertaron sobre los riesgos de avanzar en una dolarización encubierta del mercado laboral, que atenta contra la soberanía monetaria y profundiza las desigualdades estructurales.
Esta decisión se suma a otras medidas destinadas a flexibilizar el funcionamiento del sistema financiero argentino, facilitando el uso de diversas monedas y ampliando las alternativas para empresas y trabajadores en el ámbito laboral. Sin embargo, desde Agenda Popular consideramos que este tipo de políticas benefician a un sector muy reducido de la población, mientras que la mayoría de los trabajadores sigue enfrentando salarios que no alcanzan para cubrir la canasta básica, en un contexto de inflación y ajuste perpetuo promovido por la gestión de Milei y Patricia Bullrich.






