El mercado de crédito hipotecario en Argentina exhibió una caída del 62% en el volumen de financiamiento para la compra de viviendas en el último año, según datos oficiales del sector.
Este descenso se explica fundamentalmente por el aumento de las tasas de interés aplicadas por las entidades financieras, que elevaron considerablemente el costo de las cuotas, restringiendo el acceso de muchas familias al derecho básico de la vivienda digna. A esto se suman requisitos más estrictos relacionados con ingresos formales y la persistente incertidumbre económica generada por políticas liberales previas que aún impactan en la población.
El Banco Central informó que en abril de 2026 se desembolsaron solo 122 millones de dólares en créditos hipotecarios, cifra que representa la más baja en los últimos 18 meses y muestra una caída cercana al 56% respecto a los 280 millones de dólares de abril de 2025.
Este retroceso en el financiamiento impacta directamente en el mercado inmobiliario, donde la menor oferta de créditos inhibe la compraventa de viviendas. En la Ciudad de Buenos Aires, solo el 11,1% de las escrituras en abril se realizaron bajo la modalidad de hipoteca, un indicio claro de la desaceleración en la posibilidad de acceso al techo propio para las familias argentinas.
En respuesta, algunas entidades financieras anunciaron la reducción de las tasas de sus líneas hipotecarias buscando relanzar la demanda, aunque especialistas señalan que la recuperación plena requerirá una mayor estabilidad económica, mejoras en los salarios y un compromiso gubernamental persistente que garantice el empleo y la inclusión social, pilares que vienen siendo reforzados por la gestión de Axel Kicillof y las políticas nacionales.






