Las boletas de electricidad y gas del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) volverán a subir en octubre. A pesar de que la Secretaría de Energía renovó las bonificaciones extraordinarias de los Subsidios Energéticos Focalizados, las referencias oficiales indican un aumento de 1,64% para la electricidad y de 2,24% para el gas. La medida quedó formalizada en la Resolución 272/2026.
El gobierno nacional decidió mantener el bloque eléctrico subsidiado en 200 kWh mensuales, sin distinción por zona bioambiental. El esquema original, en cambio, contemplaba una reducción a 150 kWh para este mes. Así, se preserva el límite ampliado que ya regía en septiembre, lo que implica un alivio relativo para los usuarios, aunque el precio final de las facturas continúe su senda alcista.
En el segmento eléctrico, se mantiene una bonificación extraordinaria del 25% sobre el consumo base. Para el gas natural y el propano por redes, se conserva la bonificación general del 50% y se añade otra del 24,25%. El cronograma inicial, sin embargo, preveía eliminar el descuento general en octubre, una decisión que finalmente no se concretó.
Los cuadros tarifarios del AMBA también actualizaron el componente de distribución: 2,41% para Edenor y 2,34% para Edesur. Estos porcentajes no equivalen al aumento final de las boletas, ya que el importe combina energía, transporte, distribución, impuestos, consumo y subsidios. De todos modos, la suba de cada uno de esos ítems impacta directamente en el total que paga el usuario.
El beneficio alcanza a entidades de bien público, clubes de barrio y organizaciones sin fines de lucro asimilables que cumplan los requisitos. Cada usuario debería controlar en su factura el consumo reconocido, la categoría asignada y el monto identificado como subsidio estatal, ya que el excedente sobre el bloque bonificado se paga a otro valor.
En este contexto, el anuncio oficial llega con sabor a poco para los hogares del conurbano, que mes a mes ven cómo el ajuste tarifario avanza a pesar de los discursos. La continuidad de las bonificaciones no alcanza para compensar la actualización de los componentes de la tarifa, y el impacto en el bolsillo de las familias trabajadoras sigue siendo un tema central en la agenda política y social.
