Las ventas de productos de consumo masivo registraron un nuevo retroceso en junio, con una caída del 2,7% interanual, y acumulan una contracción del 2,9% en el primer semestre de 2026, según datos de la consultora Scentia. El informe profundiza la preocupante tendencia que el sector arrastra desde comienzos del año y pone en evidencia las dificultades que aún persisten para recuperar el poder adquisitivo de los hogares argentinos.
La caída fue generalizada en casi todos los canales de comercialización, con los comercios de cercanía como principales damnificados. Los kioscos y almacenes de barrio, históricamente pilares del entramado social y económico de los barrios, registraron la mayor retracción, con un desplome del 4,6%. Los siguieron los canales mayoristas, con una merma del 3,3%, los supermercados con un 2,6% y los autoservicios, que descendieron un 1,6%.
El único indicador que mostró un comportamiento positivo fue el comercio electrónico, que incrementó sus ventas un 41% interanual. Este canal se consolida como la excepción en un contexto de consumo retraído, aunque su explosivo crecimiento no alcanza a compensar el desplome general, que impacta de manera directa en el tejido productivo y laboral local.
El informe de Scentia se conoce a pesar de una incipiente desaceleración inflacionaria y la mejora de algunos indicadores macroeconómicos que, sin embargo, no logran traducirse en un alivio para el bolsillo de las mayorías. Las expectativas de una recuperación sostenida del consumo cotidiano se mantienen incumplidas mientras la reactivación se manifiesta de forma profundamente desigual entre los distintos canales de venta y los sectores sociales.






